Aportes

Armando Páez | 14 de mayo de 2026 | Artículos, etc.

En este escrito presento mis aportes conceptuales en los temas que he abordado desde mis años de estudiante de licenciatura (pregrado), así como propuestas en materia de política pública e investigación que hice a gobiernos estatales de México e instituciones académicas de América Latina. El periodo abarca de 1992, cuando comencé a exponer mis ideas en fanzines universitarios, a 2026, cuando concluyo la construcción de un marco teórico propio.

Soy de los pocos hispanoparlantes que discute con seriedad e independencia, lejos de un tono apocalíptico, radicalismos ideológicos o intereses políticos y comerciales, la transición a un mundo poshidrocarburos, reflexionando sobre lo que esto implica en términos epistemológicos, sociológicos, organizacionales, energéticos, ecológicos, económicos, territoriales, urbanos (hábitat) y entrópicos, fundamentado en lo dicho por diversos autores, referencias obligadas.

Mi objetivo nunca fue ser original, sino entender, compartir lo hallado, señalar lo que considero es valioso para percibir el mundo e intervenirlo adecuadamente. Con mis aportes pretendo abordar contradicciones y llenar vacíos. Divido su presentación en: i) hábitat, ii) energética social, iii) narrativa del cambio climático, iv) epistemología y mundo académico.

Debo indicar que a pesar del rechazo académico, periodístico, político y personal que he recibido debido a mi enfoque, siempre mantuve mi postura. Si algo aprendí de mis lecturas epistemológicas es que lo importante es exponer el pensamiento. Por esto, entre otras razones, decidí autopublicar buena parte de mi trabajo.

Hábitat

▪ Tomo principios y métodos de la educación ambiental (paradigma ecológico) y nociones de la filosofía náhuatl con la intención de generar en estudiantes y arquitectos una actitud ecológica para pensar la arquitectura, disciplina que debe significar rectificación. [1]

▪ Propongo un modelo urbano pospetróleo, teniendo como ejes: i) transporte, ii) arquitectura, iii) planeación urbana y uso del suelo, iv) fuentes renovables de energía, v) ahorro y eficiencia energética, vi) metabolismo urbano. El modelo sirve de marco para evaluar las condiciones institucionales (políticas, planes, programas, proyectos) de gobiernos federales, estatales (provinciales, regionales) y municipales. Estudié como caso la situación de México a mediados de la década de 2000. [2]

▪ En 2010 propuse al Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, por petición de un directivo, crear el Centro Urben [urbanismo + energía], sin éxito.

▪ Propongo incorporar al marco jurídico federal mexicano la noción funcionamiento, para complementar las actividades de fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población, contempladas en el Artículo 27 constitucional [3], no se ha tomado en cuenta.

▪ Ante los desafíos que implica el estudio del metabolismo urbano (falta de datos, datos poco prácticos, incapacidad de los gobiernos locales) y con el fin de gestionar la sostenibilidad urbana, propongo identificar los rendimientos decrecientes de dicho metabolismo concentrándose en pocas variables, no hacer estudios exhaustivos. [4]

▪ Indico que la atención en el usuario, la habitabilidad y los criterios ecológicos y energéticos (paradigma ecológico y de la complejidad) plantean una contradicción al discurso que define la arquitectura como arte o símbolo a ser interpretado (aproximación semiótica). Para atender esto y enriquecer el proceso de diseño arquitectónico, hago una síntesis de métodos de la teoría del diseño y el proceso de diseño en ingeniería. La crítica me lleva a elaborar la noción posarquitectura, como rechazo al formalismo artístico y el pragmatismo comercial que suele guiar la práctica de los arquitectos. [5]

▪ En 2022 y 2023 propuse a diferentes instituciones académicas de México (especialmente del estado de Oaxaca) y América Latina crear un centro o programa de estudios sobre asentamientos humanos con la idea de concentrarse en ciudades intermedias y pequeñas y pueblos, ninguna tuvo interés.

▪ Propongo de manera abierta la creación de una nueva disciplina y profesión, Diseño y Gestión del Hábitat, que se diferencia de la arquitectura porque presta atención a factores económicos, ecológicos, energéticos, entrópicos y sociales, no artísticos, constructivos o comerciales como su asunto central. Es el desarrollo del enfoque posarquitectónico esbozado anteriormente. De hecho, planteo un rompimiento con la arquitectura debido a su cultura, teniendo como foco la ecología humana. [6]

▪ Rescato el paradigma de las pulsaciones planteado por el ecólogo Howard Odum en 2001, concentrándome en las etapas de clímax y descenso para justificar la necesidad de prepararse para un futuro de rendimientos decrecientes. Así, retomando el concepto de tamaño óptimo de las ciudades, elaborado por el historiador económico Paul Bairoch, elaboro la noción posmetrópoli para justificar la necesidad de prestar atención a los asentamientos humanos menores de 500,000 habitantes como alternativa para gestionar el ajuste al descenso. [7]

▪ Propongo el Modelo 4pos- (posecologismo, posarquitectura, postsofisticación, posmetrópoli) como síntesis y base conceptual, epistemológica y disciplinar para pensar, diseñar, gestionar, intervenir, hacer el hábitat, teniendo como base la energética social (la obtención y uso de la energía) y la habitabilidad (calidad del hábitat), dentro del marco del clímax y el descenso elaborado por Odum. [8]

Energética social

▪ Critico el concepto de desarrollo sostenible porque no considera el cenit de la producción petrolera, esto es, el encarecimiento y paulatino agotamiento del hidrocarburo, teniendo en cuenta la dependencia de la civilización contemporánea de este recurso. Preveo desafíos en materia organizacional y alimentaria. Indico que la reflexión sobre la sostenibilidad debe enriquecer su enfoque biologista-ecologista (la capacidad de carga del planeta) considerando el factor energético neguentrópico (la capacidad de organización y resolución de problemas de un sistema social) y científico-técnico (la capacidad humana de crear productos sintéticos y de regenerar o restaurar la naturaleza). Si bien la degradación ecológica y ambiental es en buena medida consecuencia del uso del petróleo, el mantenimiento de los asentamientos humanos en la actualidad depende de él. Sostengo que los límites del crecimiento (de la industrialización) no están en el deterioro de la Tierra, sino en la escasez del recurso que ha permitido su expansión. Así, la humanidad sufrirá realmente los efectos del ecocidio (agotamiento de recursos, pérdida de la biodiversidad, contaminación, erosión) cuando carezca de: i) energía para activar las máquinas que reemplazan los procesos naturales y transfieren, restauran o maquillan los daños ambientales, ii) los elementos que permiten crear productos y alimentos sintéticos, iii) el sistema político que gestiona la resolución de problemas. La sociedad global no depende de la biosfera, sino de la litosfera. [9]

▪ El 4 de marzo de 2005 impartí en el Consejo Coordinador Empresarial de la ciudad de Campeche (México) la conferencia “Fin del petróleo barato: ¿Colapso o sostenibilidad?”, la primera o segunda exposición en el país sobre el cenit de la producción petrolera, cuando pocos se atrevían a hablar públicamente del tema, entre ellos, el periodista David Shields y el geólogo Luca Ferrari, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (quien me parece impartió la primera conferencia en un congreso de Geología en el segundo semestre de 2004). En 2006 publiqué un artículo de opinión donde discuto el problema. [10]

▪ Entre abril y diciembre de 2005 intenté coordinar la definición de una agenda para la transición pospetróleo en el estado de Campeche, no encontré condiciones.

▪ Propongo la noción paradoja ecológica para plantear que el dramático crecimiento de la población humana registrado desde 1950 coincide con la degradación ambiental y la destrucción de ecosistemas a escala global: multiplicación-expansión humana y ecocidio. Indico que esta paradoja se explica por el uso del petróleo, se define una nueva ecología humana. [11]

▪ Propongo elaborar una Agenda del Agotamiento del Petróleo para definir: i) certidumbre, ii) un enfoque precautorio, iii) acuerdos internacionales, iv) programas y políticas, v) presupuestos e inversión. De esta manera, sugiero definir indicadores para medir la capacidad de transición a la sostenibilidad de una sociedad. [12]

▪ En febrero de 2006 propuse al gobierno del estado de Puebla (México) crear el Instituto de Energía del Estado de Puebla, si bien se avanzó en la iniciativa, esta se abandonó. (La Agencia de Energía del Estado de Puebla se creó a finales de 2019).

▪ Propongo el Método HRPI (Historia, Recursos, Población, Iniciativas) para estudiar la capacidad ecológicamente productiva de los territorios y las sociedades, esto dentro del marco definido por la transición a una sociedad pospetróleo. [13]

▪ Ofrezco una síntesis de autores que conforman el cuerpo teórico de la energética social y sugiero discutir la cuestión energética como un problema en sí mismo, no como un subtema de la cuestión ambiental, lo cual se aborda así por la influencia de Naciones Unidas (Nuestro futuro común) desde 1987. [14]

▪ Planteo una crítica al discurso dominante de la transición energética señalando los límites de las fuentes renovables (ecológicos, económicos, energéticos, financieros, tecnológicos, territoriales), particularmente de la energía solar y la energía eólica. [15]

▪ Teniendo en cuenta los impactos de la dispersión energética, tema que aparece en la literatura académica en 2009 y que ha sido tratado marginalmente, a diferencia de la dispersión urbana, propongo los siguientes conceptos para la planificación energética-territorial: i) reservas territoriales energéticas, ii) energía regionalmente disponible, iii) región energética del asentamiento, iv) capacidad energética del territorio. [16]

▪ Propongo dejar de usar el concepto “energías limpias” en el marco jurídico mexicano, ya que es impreciso, considerando el impacto ecológico de todas las alternativas energéticas [17], no se ha tomado en cuenta.

▪ Hago una revisión crítica de la Estrategia Nacional de Ordenamiento Territorial (México) teniendo en cuenta lo que implica la transición energética a fuentes renovables, esto es, la dispersión de la energía solar y la energía eólica y el aprovechamiento de la biomasa forestal en los Sistemas Urbano Rurales donde estas alternativas pueden desarrollarse dados sus valores e infraestructura existentes. [18]

▪ Destaco el aporte de los grandes autores que tratan la energética social: Bernard Beaudreau, Fred Cottrell, Nicholas Georgescu-Roegen, Charles Hall, King Hubbert, Howard Odum, Douglas Reynolds, Vaclav Smil, Joseph Tainter, Leslie White, Walter Youngquist. [19]

▪ Utilizo la noción involución como mayor complejidad sin beneficios (rendimientos decrecientes) para criticar lo que implica la dispersión de la energía solar y la energía eólica, lo que lleva a advertir de su falta de fiabilidad. Consciente de esto y para evitar la pérdida de ecosistemas, propongo la creación de plantaciones forestales en zonas áridas, ya que la madera como combustible puede garantizar un sistema energético fiable (predecible) y sostenible, sin desconocer sus límites e impactos. [20]

▪ Propongo una nueva clasificación de las tecnologías energéticas, no de los recursos en sí, a partir de su grado de complejidad, que incluye lo tecnológico propiamente dicho (mecánico, electrónico, eléctrico, materiales) y lo financiero. Así, se puede hablar de tecnología energética altamente sofisticada, sofisticada y no sofisticada, e incluso de tecnología energética no necesaria. A partir de esto elaboro el concepto postsofisticación tecnológica considerando que la tecnología que se propone para la transición energética es sofisticada y altamente sofisticada, esto es, muy costosa. Es necesario, por tanto, explorar alternativas accesibles desde la no-riqueza y la pobreza. [21]

▪ Identifico paradigmas energéticos para discutir la cuestión energética y sus ideologías durante la etapa industrial avanzada, a saber: paradigma subsuelo 1.0 (siglo XX, explotación del carbón, el petróleo, el gas natural, el uranio y la geotermia), paradigma poscarbono (siglo XXI, uso de las energías renovables), paradigma subsuelo 2.0 (desde marzo 2026, guerra por los hidrocarburos, se hace patente su importancia y de la energía nuclear y la poca fiabilidad de la energía solar y la energía eólica, particularmente). [22]

Narrativa del cambio climático

▪ Hago una crítica al discurso catastrofista del cambio climático exponiendo la otra mirada científica sobre el tema, rescatando estudios publicados antes del surgimiento del tremendismo, analizando el sentido apocalíptico como una construcción cultural. [23]

▪ Presento las incertidumbres científicas sobre el supuesto calentamiento global causado por el incremento del dióxido de carbono atmosférico señaladas en el Informe de la Conferencia de Villach de 1985. Profundizo en la dimensión ideológica del catastrofismo climático (climatismo). [24]

Epistemología y mundo académico

▪ Elaboro la noción posecologismo como una crítica necesaria ante las contradicciones, errores y excesos del ecologismo. También exploro la noción pos-posmodernidad como consecuencia de la crítica al ecologismo, movimiento posmoderno por excelencia. [25]

▪ Selecciono ideas y recomendaciones de diversos autores para construir una reflexión epistemológica amplia, con la intención de poner en evidencia que no todo lo que se dice y hace en el mundo académico refleja una racionalidad científica u objetiva. [26]

▪ Hago una crítica a las malas prácticas e inercias improductivas del mundo académico, particularmente el universitario, ya que se tolera el hostigamiento laboral y no se discute lo que implica ajustarse forzosamente al sistema de publicaciones, que no está libre de intereses y dogmas, desconociendo la capacidad reflexiva y creativa de los autores. [27]

Referencias

[1] El esbozo de un instante, Tesis de licenciatura, Universidad de las Américas Puebla – Departamento de Arquitectura, San Andrés Cholula, 1995; versión modificada: El esbozo de un instante: Hacia una actitud ecológica para pensar la arquitectura, ARQ con vaivén de hamaca, 23, págs. 57-60, 2006, 24, págs. 48-61, 2007, 25, págs. 46-55, 2007 (concluida en 1997) [solicite documento].

[2] Sostenibilidad urbana y transición energética: Un desafío institucional, Tesis de doctorado, Universidad Nacional Autónoma de México – Programa de Maestría y Doctorado en Urbanismo, Ciudad de México, 2009, https://habitat.aq.upm.es/suyte/.

[3] Transición energética y urbanismo: Análisis del marco jurídico federal mexicano en materia energética, urbana y territorial, Reporte técnico, 43 págs., 2018, https://archive.org/details/analisiseut-paez.

[4] Aprendiendo de Matamoros: Notas críticas sobre metabolismo urbano y sostenibilidad, Reporte técnico, 8 págs., 2021, https://archive.org/details/aprendiendomatamoros-paez.

[5] Contradicción y complejidad: Del arquitecto poético-racional al arquitecto reflexivo, Edición de autor, Puebla, 2022 (concluido en 2019) [solicite documento].

[6] Esbozo de carrera universitaria: Diseño y Gestión del Hábitat, Artículos, etc., 31 marzo 2023, https://wp.me/p8mOMZ-tQ, Hacer el hábitat: Modelo 4pos-, del clímax al descenso, Edición de autor, Puebla, 2025 [solicite documento].

[7] Hacer el hábitat.

[8] Ibid.

[9] La dimensión sociopolítica del fin del petróleo: Desafíos a la sostenibilidad, publicado en Crisis Energética, 2004 (escrito en 2002) [solicite documento].

[10] Análisis histórico del cenit de la producción petrolera mundial, Energía a Debate, 15, págs. 45-48, 2006, https://archive.org/details/analisiscenitpetro-paez.

[11] Hacia una agenda del agotamiento del petróleo: Sostenibilidad, la construcción internacional de problemas y el Protocolo de Uppsala, Revista Theomai, 12, 2005, https://archive.org/details/agendaagotamiento-paez.

[12] Ibid.

[13] Para entender el siglo XXI: El cenit de la producción petrolera, la paradoja ecológica y la rematerialización del mundo, Scripta Nova, X(219), 2006, https://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-209.htm.

[14] Sostenibilidad urbana y transición energética, Energía y ciudad: Un enfoque postambiental, Biblio 3W, XVI(927), 2011, https://www.ub.edu/geocrit/b3w-927.htm.

[15] Dioses en el patio: Cambios climáticos, transiciones energéticas y cultos apocalípticos, Documento de trabajo, Edición de autor, Puebla, 2016/2019 [solicite documento], Energías renovables en la frontera norte, Milenio (Monterrey-Firmas), Ciudad de México/Monterrey, 7 enero 2017, https://www.milenio.com/opinion/varios-autores/corredor-fronterizo/energias-renovables-en-la-frontera-norte, La paradoja del camino suave: Implicaciones epistemológicas, teóricas y políticas de la dispersión energética, Documento de trabajo, 39 págs., 2021 [solicite documento], Transición energética adecuada: Crítica y propuestas conceptuales, El Catoblepas, 198, enero-marzo 2022, https://www.nodulo.org/ec/2022/n198p11.htm, Transición energética y uso del suelo: Crítica a la Estrategia Nacional de Ordenamiento Territorial (México), Reporte técnico, 64 págs., 2022 [solicite documento], Energía e involución: De la narrativa del apocalipsis climático a los desafíos de la postsofisticación tecnológica, Edición de autor, Puebla, 2025 [solicite documento].

[16] Reservas territoriales energéticas, Artículos, etc., 16 marzo 2017, https://wp.me/p8mOMZ-41, La paradoja del camino suave, Transición energética adecuada, Transición energética y uso del suelo.

[17] La Ley de la Industria Eléctrica (México) y las energías limpias, Reporte técnico, 9 págs., 2021, https://archive.org/details/lieel-paez.

[18] Transición energética y uso del suelo.

[19] Energía e involución, Hacer el hábitat.

[20] Energía e involución.

[21] Ibid.

[22] Geodestinos y paradigmas energéticos: ¿grandeza o postsofisticación?, Documento de trabajo, 23 págs., 2026, https://archive.org/details/geodestinos-paez.

[23] Y después del CO2 ¿qué?: Una revisión de la construcción social del cambio climático, Revista MAD, 22, págs. 1-10, 2010, https://revistamad.uchile.cl/index.php/RMAD/issue/view/1300, Dioses en el patio, Política climática: ¿dogmatismo o ciencia?, Entretextos, 9(28), págs. 64-74, 2018, http://entretextos.leon.uia.mx/num/28/labor-de-punto/PDF/ENTRETEXTOS28-A5.pdf, El apocalipsis como proyecto: el cambio climático y la coacción del lenguaje, El Catoblepas, 196, julio-septiembre 2021, https://nodulo.org/ec/2021/n196p08.htm, Energía e involución.

[24] Energía e involución.

[25] Posecologismo y pos-posmodernidad: una aproximación, Documento de trabajo, 31 págs., 2020 [solicite documento].

[26] Lecciones epistemológicas: Octavio Paz, Jacob Bronowski, Carl Sagan, Umberto Eco y otros, Compilador, Edición de autor, Puebla, 2023 (el libro reúne artículos publicados entre 2021 y 2023) [solicite documento].

[27] Impresentables: En contra del hostigamiento laboral y la inercia ortodoxa del mundo académico, Edición de autor, Puebla, 2025, https://archive.org/details/impresentables-paez (el libro reúne artículos y ensayos publicados entre 2021 y 2024).

México 2026: perder por goleada

Armando Páez | 15 de abril de 2026 | Artículos, etc.

No estoy pronosticando una derrota humillante de la selección mexicana de fútbol en la próxima Copa del Mundo, la goleada ya está ocurriendo. No me refiero al Tri, sino al país. “Por goleada”, además del significado futbolero (gran diferencia de goles por la que un equipo gana a otro), se utiliza para hacer referencia a algo que se registra “por gran diferencia, o de un modo incontestable”. México está perdiendo, y por mucho, no es algo que se preste a interpretaciones u “otros datos”.

Desde agosto de 1993 la Federación Internacional de Fútbol Asociación publica una clasificación de las selecciones con base en los resultados obtenidos. Si bien este ranking siempre desata polémica, ya que la posición de un país no refleja su verdadero nivel, considerando, además, que la mayoría de los partidos son entre selecciones de la misma confederación, permite hacerse una idea del nivel del equipo: los países que están entre los veinte primeros seguramente juegan mejor que los que están entre los veinte últimos.  

Lo mismo sucede con los índices sobre diversos temas cuyo objetivo es mostrar el estado de las naciones del mundo: los países mejor evaluados es muy probable que tengan mejores condiciones reales que los que ocupan la parte inferior de las clasificaciones.

¿Cuál es el estado de las 48 naciones que participarán en la Copa del Mundo 2026, México entre ellos? Para hacerse una idea se puede tomar información de los siguientes índices: i) Índice de percepción de la corrupción (IPC), elaborado por Transparencia Internacional, que evalúa a 180 países, ii) Índice global del crimen organizado (IGCO), elaborado por la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, que evalúa a 193 países, iii) Índice de paz global (IPG), elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, que evalúa a 163 países, iv) Índice de países frágiles (IPF), elaborado por el Fondo para la Paz, que evalúa a 179 países, v) Índice de desarrollo humano (IDH), elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que evalúa a 193 países.  

El nombre de estos índices señala claramente lo que se analiza: corrupción; presencia de organizaciones criminales de diferente tipo; violencia; vulnerabilidad de los países al conflicto o al colapso; bienestar, particularmente en materia de salud, educación, ingresos, derechos humanos. Cada uno expone sus indicadores y metodología. Los datos que aquí se toman corresponden a las ediciones más recientes (2025, para el IPF 2024), publicadas en línea por cada organización.

Esta revisión no pretende tener validez académica. Simplemente es un ejercicio basado en datos reconocidos y discutidos ampliamente. No obstante, la situación que se reporta de un país es una aproximación que no debe ignorarse.

El método que seguí fue el siguiente: ubiqué a los 48 países clasificados para la Copa del Mundo 2026 en cinco listas, según su posición en cada índice consultado. Para darse una idea de la situación en conjunto, sumé las posiciones de cada país en cada lista para obtener su ubicación general, siendo los que suman un número menor los mejor posicionados. En el IGCO y el IPF los países mejor evaluados se ubican al final de las listas, así que las invertí.

En esta construcción me tomé tres libertades: i) no hay datos para Curazao, usé los de Países Bajos, ya que esta isla caribeña forma parte como nación autónoma del Reino de los Países Bajos; ii) tampoco hay datos para Escocia e Inglaterra por separado, se presentan en ambos casos los del Reino Unido; iii) Cabo Verde no presenta datos en el IPG, teniendo en cuenta que es un país pequeño, seguro y con niveles altos de transparencia, lo ubiqué en el lugar que ocupa Mauricio, la nación africana mejor posicionada en este índice.

En la Tabla se presenta el país, su posición general, su posición en cada índice y la suma de las posiciones. Dentro del IDH se señala con dos signos de más a los países con muy alto desarrollo humano, con un signo de más a los que tienen alto desarrollo humano, con un guion a los que tienen un nivel medio de desarrollo humano, con dos guiones a los que tienen un nivel bajo de desarrollo humano.

Tabla. Clasificación de los países participantes en
la Copa del Mundo 2026 según índices internacionales.
Elaboración propia.
PaísPos.IPCIGCOIPGIPFIDHSuma
🇨🇭 Suiza1311231
++
20
🇳🇿 Nueva Zelanda2151212
++
21
🇳🇴 Noruega3121911
++
24
🇦🇺 Australia4831175
++
34
🇨🇦 Canadá59674 11
++
37
🇳🇱 Países Bajos6520756
++
43
🇳🇱🇨🇼 Curazao6520756
++
43
🇸🇪 Suecia83132083
++
47
🇦🇹 Austria91482915
++
48
🇯🇵 Japón1011761416
++
54
🇩🇪 Alemania1172513103
++
58
🇧🇪 Bélgica12141410158
++
61
🇨🇿 República Checa13201051719
++
71
🇵🇹 Portugal14231641121
++
75
🇰🇷 República de Corea14189211314
++
75
🇺🇾 Uruguay14101231625
++
75
🇬🇧🏴󠁧󠁢󠁳󠁣󠁴󠁿 Escocia17123117199
++
88
🇬🇧🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿 Inglaterra17123117199
++
88
🇭🇷 Croacia192618122422
++
102
🇶🇦 Catar202126161823
++
104
🇨🇻 Cabo Verde21194152643
107
🇫🇷 Francia211633291217
++
107
🇪🇸 España232435142118
++
112
 🇺🇸 Estados Unidos241730392312
++
121
🇦🇷 Argentina253423222224
++
125
🇸🇦 Arabia Saudita262236342920
++
141
🇹🇳 Túnez273112313138
+
143
🇯🇴 Jordania282518284036
+
147
🇺🇿 Uzbekistán294015263040
+
151
🇬🇭 Ghana302828252744
152
🇩🇿 Argelia313616353334
+
154
🇧🇦 Bosnia y Herze-govina323633243828
++
159
🇵🇦 Panamá333839322527
++
161
🇸🇳 Senegal342722273947
– –
162
🇲🇦 Marruecos353126333441
+
165
🇪🇬 Egipto364224374236
+
181
🇨🇮 Costa de Marfil372829364545
183
🇵🇾 Paraguay374545302835
+
183
🇧🇷 Brasil393540413732
+
185
🇿🇦 Sudáfrica403043383639
+
186
🇪🇨 Ecuador413845403233
+
188
🇨🇴 Colombia423348434131
+
196
🇲🇽 México434447423530
+
198
🇹🇷 Turquía434042464426
++
198
🇮🇷 Irán454638454329
+
201
🇮🇶 Irak464341474642
219
🇭🇹 Haití474837444746
222
🇨🇩 República Demo-crática del Congo484744484848
– –
235

Suiza es el país mejor evaluado en este ejercicio considerando los cinco índices en conjunto: baja corrupción, baja criminalidad, baja violencia, estabilidad, muy alto nivel de desarrollo humano. En segundo lugar está Nueva Zelanda, en tercero Noruega y en cuarto Australia. Podemos decir, usando la terminología futbolística, que son los cuatro semifinalistas.

Nueva Zelanda y Noruega encabezan la lista del IPC, Uruguay la del IGCO, Nueva Zelanda la del IPG, Noruega la del IPF, Suiza y Noruega la del IDH.

El país peor evaluado es la República Democrática del Congo.

Haití ocupa el último lugar de la lista del IPC, Colombia la del IGCO y la República Democrática del Congo la del IPG, el IPF y el IDH.

Se pueden hacer diferentes lecturas de los resultados obtenidos, me concentraré en México. Alta corrupción, alta criminalidad, alta violencia, inestabilidad, rezagos en salud y educación, un ingreso para la mayoría insuficiente, violación de derechos humanos: esto lo que caracteriza al país que será anfitrión por tercera ocasión de la Copa del Mundo de fútbol. México pierde por goleada: posición 44 en la lista del IPC, 47 en la del ICGO, 42 en la del IPG. No está para competir con los países de Europa central o Escandinavia, incluso con los del norte de África, su nivel es el de Irán, Irak, Haití, República Democrática del Congo: la liga de los Estados fallidos.

La clase política mexicana dirá que la clasificación aquí presentada es inútil, un juego arbitrario de datos. Las posiciones de México en los índices completos son las siguientes: IPC, 141 de 181; IGCO, 191 de 193 (puesto 3 en la lista original, de peor a mejor); IPG, 153 de 163; IPF, 97 de 179 (puesto 83 en lista original, de peor a mejor); IDH, 81 de 193.

¿Hay directivos, directores técnicos y jugadores que hagan pensar en que es posible evitar la goleada, meter goles, sumar puntos? El problema es más complicado: no hay cancha. Para construirla se requieren topógrafos y jardineros.

Oppenheimer: una película antiacadémica

Armando Páez | 10 de julio de 2024 | Artículos, etc.

Christopher Nolan es un gran director de cine, entre sus obras destaco Inception (2010), Interstellar (2014), Dunkirk (2017) y Oppenheimer (2023). En esta última hay un diálogo ficticio entre el físico Niels Bohr (Kenneth Branagh), quien sobresalió por su investigación sobre la estructura del átomo, y el joven estudiante Robert Oppenheimer (Cillian Murphy), futuro “padre de la bomba atómica”, en un laboratorio en la Universidad de Cambridge en 1926. Esa conversación que imaginó Nolan es absolutamente opuesta al mundo académico actual.

El interés de Nolan no fue hacer una crítica a la Universidad de Cambridge o a la Universidad Harvard, donde estudió Oppenheimer, ni a las universidades o centros de investigación en general, sino mostrar la angustia y evolución del pensamiento del joven físico, quien despuntó al dejar la física experimental adentrándose en la física teórica en la Universidad de Gotinga, en cuyo Instituto de Física Teórica, dirigido por Max Born, se sentaron las bases de la revolución posnewtoniana: mecánica cuántica, incertidumbre, probabilidad y causalidad, etc.

En esa escena, el físico experimental Patrick Blackett, titular del laboratorio, presenta a Bohr y a Oppenheimer (en realidad, los presentó Ernest Rutherford, director del Departamento de Física en la Universidad de Cambridge; Oppenheimer ya había escuchado a Bohr en la Universidad Harvard con mucho interés), Blackett indica que Robert no es un buen estudiante y que sus habilidades matemáticas son malas. Robert se queja. Bohr le dice, asertivo: “Ve a donde te dejen pensar”. Después añade: “Descubre el poder de la teoría”. Entonces le sugiere ir a Gotinga, con Born (en realidad, fue el propio Born quien invitó a Oppenheimer después de conocerlo en Cambridge, se le hizo un joven muy talentoso), y al referirse a su capacidad matemática lo estimula: “El álgebra es como una partitura: lo importante no es saber leer la música, es saber escucharla. ¿Sabes escuchar la música, Robert?”.

Estas palabras muestran el sentido e inercia que definen al mundo académico, las cuales afectan a estudiantes y profesores: 1) en las universidades e institutos no se deja pensar, asfixian lo burocrático, el hostigamiento, la docencia excesiva (muchas veces en materias que no se dominan), actividades sociales, líneas de trabajo definidas por cuestiones políticas o intereses de los directivos, dogmas; 2) en algunas disciplinas la teoría se aborrece, lo que importa es lo “práctico”, y en donde sí hay trabajo teórico se imponen marcos y paradigmas, rechazando otras ideas, enfoques, datos, etc., es lo dogmático, una vez más; 3) el reconocimiento y el éxito académicos están en aprender a leer la música siguiendo los patrones predefinidos, no en saber escucharla, menos explorarla, imaginarla, reinventarla o redescubrirla.

No se deja pensar, no se deja descubrir la teoría, no hay música.

Esto nos lleva a otras palabras ficticias dichas por Bohr en la película durante una conferencia en la Universidad de Cambridge, antes del encuentro con Oppenheimer. Refiriéndose a la revolución cuántica dice: “Vemos un mundo de paradojas que no todos pueden aceptar”.

Los académicos, especialmente los doctorados, están entrenados para no aceptar paradojas, para no verlas, para evitar revoluciones conceptuales (y de otro tipo), es la normalidad que discutió Thomas Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas (1962). Ver más allá es lo que da el poder de la teoría. Ver más allá porque antes se vio lo que está alrededor. Y más todavía, si la teoría es sobre sí misma: ver cómo se ve.

Por esto, la película Oppenheimer es contraria al mundo académico. Si se profundiza en ello, invita a arrojar una bomba, muchas, sobre él. Poder. Cuestionar.

Tomo para cerrar esta reflexión palabras reales de Bohr: “Qué maravilloso que nos hemos encontrado con una paradoja. Ahora tenemos alguna esperanza de avanzar”. Contradicciones, inconsistencias: radiactividad mortal para la soberbia intelectual y lo establecido.

Pensar… Teorizar… Percibir… ¡BOOM!   

[Imagen: Atlas Entertainment/Syncopy]

1,556 lectores y regalos para directivos universitarios chiveros

Armando Páez | 18 de mayo de 2024 | Artículos, etc.

Para celebrar los 1,556 lectores de mi libro Contradicción y complejidad: Del arquitecto poético-racional al arquitecto reflexivo (concluido en 2019, autopublicado en enero de 2022 en diferentes plataformas de Internet [Academia, Google Libros, Internet Archive, ResearchGate, Scribd], acceso libre, el cual no he publicitado ni presentado en universidades, escuelas, institutos o colegios profesionales, ni reseñado o comentado en revistas especializadas u otros medios) decidí hacerle un regalo al bachiller Javier Prado, director general académico de la Universidad Iberoamericana León (Ibero León) el tiempo que trabajé en esa empresa en 2017 y 2018, así como al Dr. Gustavo González, actual director general académico, ex jefe del Departamento de Arquitectura y Diseño, y a la Dra. Guadalupe García, coordinadora de la carrera de Arquitectura.

Mi intención fue regarles un libro que los tres apreciaran (aunque nunca escuché al Dr. González y a la Dra. García hablar de uno), desafortunadamente, el que publicó el escritor mexicano Armando Jiménez en 1960 está agotado. Así que les obsequiaré algunas definiciones tomadas rigurosamente del Diccionario de la lengua española:

académico, ca: Perteneciente o relativo a centros oficiales de enseñanza, especialmente a los superiores.

asistencia: Acción de prestar socorro, favor o ayuda.

asistente: Persona que, en cualquier oficio o función, realiza labores de asistencia.

complejidad: Cualidad de complejo.

complejo: Que se compone de elementos diversos.

conocimiento: Cosas que se conocen o se saben.

contribuir: Ayudar y concurrir con otros al logro de algún fin.

dignidad: Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse.

doctorado: Grado de doctor | Conocimiento acabado y pleno en alguna materia.

energética: Estudio y aplicaciones de la energía.

ética: Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida.

investigación: Acción y efecto de investigar.

investigar: Realizar actividades intelectuales y experimentales de modo sistemático con el propósito de aumentar los conocimientos sobre una determinada materia.

profesor, ra: Persona que ejerce o enseña una ciencia o arte.

respeto: Miramiento, consideración, deferencia.

urbanismo: Conjunto de conocimientos relacionados con la planificación y desarrollo de las ciudades y, por extensión, de otros núcleos de población.

chivero: (chilenismo) mentiroso.

Espero, por otra parte, que alguien me explique el significado de las palabras acreditación, apodo y ranking. Y también de la expresión “No nos hagamos, los profesores de tiempo parcial sólo vienen por el dinero”, ya que si se tiene esa idea en una institución académica donde profesores de tiempo parcial imparten más del 75 por ciento de los cursos, tanto en licenciatura como en posgrado, ¿qué se pensará de los profesores de tiempo completo? Supongo que sólo valen si realizan funciones administrativas o aplauden los comentarios ofensivos y las ocurrencias… Decidí no averiguarlo. Finis. Es mejor intentar escribir otro libro.

Regalo extra, una lección del ecólogo Howard Odum, tomada de A prosperous way down (University Press of Colorado, 2001) (su último libro), la noción de transformidad (transformity), que provee “un principio de política general”: “No usar productos de alta calidad para fines de baja calidad”. Por ejemplo: “No utilice a un trabajador altamente educado para ocupaciones que no requieren el entrenamiento especial” (pág. 69).

Adenda: obsequie a otros directivos universitarios estos regalos si lo considera conveniente, aunque nada garanticen.  

[Imagen: Editorial RM]

Academia ficción: apellidos compuestos

Armando Páez | 8 de febrero de 2024 | Artículos, etc.

Dice el matemático y filósofo Jacob Bronowski que todas las descripciones de corte científico y cualquier teoría que se formule es provisional, por lo tanto, ficticia en su intento de describir la complejidad del mundo: las divisiones o descodificaciones que se hacen para estudiarlo, lo que se considera relevante e irrelevante en dicha segmentación, son en realidad aproximaciones, una mentira.

En la ciencia de hoy, suele considerarse lo imaginario —la segmentación del mundo— como real, a pesar de la metodología de estudio e intervención construida por el pensamiento complejo a finales del siglo XX. Lo que debe hacerse, retomando a Bronowski, es revisar la totalidad de la representación.

El problema es que esa revisión no acontece, se petrifican los paradigmas, en buena medida por factores que no tienen que ver con la generación directa del conocimiento o su revisión, el trabajo mental, y sí con el investigador o académico como persona y empleado o jefe: aspectos económicos, ideológicos, políticos, psicológicos, sociales (el marco epistémico).

En España e Hispanoamérica se viene dando con el avance informático en el siglo XXI una nueva manifestación de lo ficticio en el mundo académico: los autores firman sus artículos, documentos de trabajo, ensayos, presentaciones en congresos, reportes técnicos, etc., con apellidos inventados.

Lo normal en el mundo académico y editorial anglosajón, dominante y referente, es que los autores firmen usando un nombre y un apellido. Al utilizar estas editoriales programas informáticos para que los autores envíen por Internet sus trabajos, se solicita por lo tanto un apellido. Si un autor español o hispanoamericano desea registrarse usando sus dos apellidos (paterno y materno), no puede hacerlo, el programa leerá su primer apellido como un segundo nombre; por ejemplo, mi nombre y apellidos son Armando Páez García, el programa me registrará como “Armando P. García”. Ante esto, la “solución” que encontraron algunos autores españoles e hispanoamericanos es unir sus apellidos con un guion corto, así, en mi caso tendríamos “Armando Páez-García”.

El inconveniente con esto es que se crea un apellido compuesto que oficialmente no existe; siguiendo con el ejemplo: mi acta de nacimiento, cartilla del Servicio Militar Nacional, credencial para votar y pasaporte (documentos que sirven como identificación oficial) indican “Armando Páez García”, no “Armando Páez-García”. Más aún, mi grado y posgrados académicos están registrados en las universidades donde los obtuve y los gobiernos que los acreditan como “Armando Páez García”, así me inscribí y firmé mis tesis.

¿Es esto irrelevante, ya que los autores no están cometiendo plagio o algo ilícito y sus colegas, colaboradores y funcionarios de la institución donde trabajan pueden identificarlos? Si un académico que decidió unir sus apellidos con un guion corto no ha hecho este cambio formalmente ante el Registro Civil está firmando con un nombre imaginario. No puede demostrar que la “persona académica” que firmó los escritos que se adjudica existe legalmente. De hecho, en la nómina de su universidad o centro de investigación aparecen sus apellidos sin guiones, como aparecen en la cuenta bancaria donde se hacen los depósitos de su salario, en la seguridad social, en el padrón nacional de académicos o investigadores que otorga estímulos económicos o apoyos financieros, e incluso en organizaciones políticas y sociales.

El asunto es peor cuando en los sitios de Internet de las universidades y centros de investigación los académicos se presentan usando los apellidos ficticios. La invención de un nombre académico para integrarse al mundo “anglo” desvaneció a la persona real. Autocolonialismo académico. Academia ficción.

Ahora bien, supongamos que decido publicar en revistas académicas en inglés firmando mis artículos como “Páez-García” y tengo una hija con una científica que firma sus escritos como “Hernández-Martínez”. Supongamos que esta niña ficticia al crecer hace un doctorado, trabaja como investigadora y decide publicar sus artículos firmando con mi apellido y el de su madre, pero deberá usar nuestros apellidos académicos, compuestos, de esta manera, deberá firmar como “Páez-García-Hernández-Martínez”. Supongamos que está doctora forma parte de un laboratorio donde hay veinte investigadores jóvenes, todos son españoles e hispanoamericanos, hijos a su vez de académicos españoles e hispanoamericanos que firman o firmaron sus trabajos con apellidos compuestos (ficticios), investigadores jóvenes que decidieron, como mi hija, firmar sus escritos usando los apellidos académicos de sus padres y sus madres. Supongamos que es un lab muy productivo y colaborativo (¿ficción?), donde todos participan en los proyectos que se desarrollan: sus papers serían firmados por al menos veinte autores que presentarían, cada uno, cuatro apellidos simples unidos por guiones… Obviamente los editores, tarde o temprano, por espacio y economía, limitarían el registro a un apellido no compuesto por autor (con algunas excepciones), como hacían los autores españoles e hispanoamericanos antes de que aparecieran Internet y los programas informáticos para registrar los trabajos online, por ejemplo: Manuel Castells, Esther Díaz, Rolando García, Humberto Maturana, Raúl Prébisch…

No existe un documento que demuestre la existencia de “Armando Páez-García”, por esto no firmo ni firmaré así, sin importar si publico en español o en inglés, en journals de “alto impacto” o en este blog marginal. Con la lógica del apellido compuesto sería lo mismo firmar como “Armando García-Páez” o como “Armando Rocha-Basurto”, que son los segundos apellidos (maternos) de mi padre y mi madre: ficción.

La dificultad que pueden encontrar algunos académicos con apellidos ficticios, al menos en México, país donde resido, es que para hacer un cambio de apellido debe existir una razón de peso que lo justifique, como sería el tomar el apellido paterno de un tutor en caso de abandono y ausencia del padre biológico.

Si algún académico lograse cambiar legalmente su apellido, hacerlo compuesto, tendrá que modificar todos sus documentos y aprender a resolver los retos que le plantee la burocracia digital: ¿qué hará si un programa informático le exige registrar dos apellidos, el paterno y el materno, ya que en su nueva identidad sólo tendrá uno?

Cada vez más académicos españoles e hispanoamericanos firman con apellidos ficticios, y no es un reconocimiento a lo dicho por Bronowski. Cada vez más desesperación por publicar, particularmente en inglés, aunque la posible aplicación práctica de lo tratado, industrial, organizacional, pedagógica, política o socialmente, en España o Hispanoamérica requiera su exposición en español. Cada vez más disociación. (Se entiende que hay áreas donde el avance del conocimiento se discute en inglés, esto por la ubicación o conformación internacional de las instituciones, su origen, el alto grado de especialización, las redes de colaboración y la utilización de tecnología muy costosa).

Quizás los académicos hispanic más ortodoxos, fieles a sus dogmas, desean regresar a la Edad Media, época controlada por reyes, dioses y demonios (algunos imaginarios) en la que la nobleza española comenzó a usar apellidos compuestos. En general, es una práctica irreflexiva, imitada, asumida: “publish or perish”.

Si algo debe reinventarse es la actividad científica y la vida académica: crear instituciones y sistemas que permitan pensar, en vez de sostener burocracias, prácticas y jerarquías que impiden hacerlo. ¿O la alternativa para aportar algo en el terreno del conocimiento, teórico y práctico, contextual, es escribir cuentos y novelas de ciencia ficción firmando con seudónimo, libre de toda estructura inhibidora?

[Imagen: yotto]

Paisajismo, habitabilidad, posarquitectura: pensar con Miguel Á. Medina

Armando Páez | 1 de febrero de 2024 | Artículos, etc.

Si bien siempre he sido consciente de la importancia de la vegetación en el ambiente construido —por factores bioclimáticos, contemplativos, ecológicos, estéticos y recreativos— y de la necesidad de preservar y manejar correctamente entornos naturales, además de que me causa más gozo o curiosidad admirar árboles y algunas plantas (especialmente cactáceas) que la mayoría de los edificios erigidos, nunca profundicé en la arquitectura de paisaje. Por esto, conocer personalmente al arquitecto paisajista Miguel Ángel Medina (n. 1953) y así sus ideas, que expone por escrito (algo inusual en los arquitectos, dado su rechazo a la “teoría”), fue un afortunado accidente, consecuencia de nuestro paso por una universidad en la región del Bajío en México, él como estudiante de maestría, yo como fugaz profesor de ese programa (la relación debió haber sido al revés).

Al momento en que redacto este escrito, Medina ha publicado tres libros: Arte y estética de El Tetzcotzinco: Arquitectura de paisaje en la época de Netzahualcóyotl (Universidad Nacional Autónoma de México, 1997) (el cual tiene una segunda edición con algunas modificaciones, titulada Nezahualcóyotl: su legado como arquitecto y constructor del paisaje [Gobierno del Estado de México, 2011]), Pensar en arquitectura de paisaje (Autopublicación, 2019) y Mirar la ciudad: Una relectura de Gordon Cullen. Metodología para el estudio y diseño del paisaje urbano (Universidad Iberoamericana León, 2021) (derivado de su tesis de maestría, defendida exitosamente en 2019, la cual asesoré). Al articularlos, se encuentra un sentido sin contradicciones ni inconsistencias, podríamos estar hablando de una obra dividida en tres volúmenes. Llama la atención, sin embargo, que no hace mención de ellos en sus respectivas páginas, así, por ejemplo, en Pensar en arquitectura de paisaje no habla de Nezahualcóyotl ni de Gordon Cullen, y escribió Mirar la ciudad sin recurrir a lo elaborado anteriormente.

Me interesa destacar de su trabajo no sólo su propuesta paisajística, también nociones que van más allá de esta área y sus apuntes críticos, los cuales me permiten justificar el enfoque posarquitectónico que vengo construyendo e invitan a continuar su desarrollo. Medina, de hecho, trasciende el paisajismo, lo que obliga a presentar su pensamiento de forma abierta, escapando de los obstáculos y fronteras del academicismo.

Caminar

En su estudio del Tetzcotzinco, Medina no sólo nos presenta al Nezahualcóyotl tlatoani acolhua y arquitecto paisajista y nos hace recorrer, contemplar y entender el cerro, el sistema creado, sus alrededores y la región, sino que presenta el manifiesto “Para un modelo de diseño de paisaje mexicano”, llamado ético donde indica que el diseño de paisaje es “casuístico” y “tiene una base conceptual”, esto es, crear lugares no es un asunto de pura imaginación, requiere estudio y reflexión. Con esta lógica, siempre inspirado en lo hecho en el cerro sagrado, señala seis principios que son “valores históricos del diseño de paisaje mexicano”: tridimensionalidad, unidad, integración, geometrización, naturalismo y sensualismo.

Considera que la obra de Nezahualcóyotl es de “infinita sabiduría, inteligencia y búsqueda de placer”. Así, el también conocido como “rey poeta” es para Medina un renacentista, por ser un “profundo estudioso de todos los aspectos de la cultura tolteca y náhuatl ancestrales, y haber tenido la lucidez para instrumentar los valores y conocimientos de las mismas en la solución de los problemas de su contemporaneidad”. Nezahualcóyotl, en efecto, resolvió el abastecimiento de agua del Acolhuacan: los jardines del Tetzcotzinco fueron la parte sublime de un sistema funcional más extenso y vital.

Debe destacarse esa capacidad para resolver problemas, ya que no se celebra el conocimiento como un fin en sí mismo, sino aplicado en un lugar, región y momento histórico concreto —lo casuístico y conceptual—. De esta manera, al explicar por qué las grandes obras de los pueblos mesoamericanos no causaron los graves daños ambientales que comenzaron a presentarse con la llegada de los europeos en el siglo XVI, Medina señala como factores clave: lo rudimentario de su tecnología, su conocimiento de la tierra en términos ecológicos y su cosmovisión (no se veían como propietarios de los elementos del paisaje y la naturaleza). En estas reflexiones comienza a percibirse un pensamiento que va más allá del paisajismo, si nos limitamos a una definición de la disciplina centrada en el diseño del entorno natural, especialmente de parques y jardines. “Si no aprendemos a reconocer en el pasado el origen de los hechos presentes, tampoco sabremos dejar para el futuro la huella de nuestro legado”, sostiene.

Pensar

En Pensar en arquitectura de paisaje, Medina presenta una pedagogía, epistemología y filosofía sobre la disciplina; sintetiza lecciones de intervención a partir del análisis de La Rotonda (o Villa Capra) (Véneto, Italia) de Andrea Palladio (siglo XVI): usos del paisaje, control de factores visuales y físicos, funcionalidad, manejo del espacio, compatibilidad histórica; y profundiza, describiendo el Memorial del 9/11 (Nueva York, Estados Unidos) de Michael Arad & Peter Walker (siglo XXI), en la importancia del concepto o imagen geométrica, formal, a partir del cual se construye la idea arquitectónico-paisajística, “estrategia sensible e intelectual de manejo inteligente del espacio físico y del estatus de las personas que lo van a habitar, para expresar y aprovechar de manera óptima sus recursos y resolver, hasta el límite de lo posible, sus contradicciones”.

Asimismo, Medina resume las “mejores capacidades” para “hacer arquitectura”, fruto de la madurez del individuo que diseña:

- pensamiento racional (percibir el sitio),
- pensamiento creativo o intuitivo (relacionar las características del sitio y los usuarios),
- capacidad erótica (crear emociones, poder poético estimulante),
- juicio de evaluación,
- capacidad espacial (pensamiento tridimensional),
- capacidad de expresión.

Debe subrayarse que lo creativo o intuitivo no es un libre juego de la imaginación, sino un ejercicio mental relacional. Aquí deben presentarse las nociones centrales, a mi entender, del pensamiento paisajístico de Medina: i) análisis de sitio (que implica su complejidad), ii) habitabilidad (que conlleva la dimensión social), iii) madurez del diseñador (como persona y profesional), iv) el acto de pensar en el proceso creativo y en lo diseñado.

El “proceso consciente de creación” hace a Medina afirmar, retomando ideas del arquitecto Robert Venturi, que el papel innovador en la arquitectura está en el qué construir, no en el cómo: la organización del conjunto, no tanto la dimensión técnica. Es un problema de composición. Por esto la importancia de configurar el cerebro creador estudiando y criticando obras y experimentando espacios: historia, análisis, reflexión.

El análisis de sitio lo sitúa en un nivel superior de investigación y ponderación al explorar el ordenamiento del territorio, que ejemplifica con el estudio que hizo para el municipio de Cuernavaca (Morelos, México). Pasa así del paisajismo a la planificación ambiental y urbana y lo que esto implica en términos políticos y de crítica social: la sostenibilidad requiere visiones ecosistémicas complejas sobre el territorio, no utópicas. Habla de establecer “campos pragmáticos” inestables, dinámicos, cambiantes para relacionar a la humanidad con la naturaleza.

Estudiar, diseñar

Lo social adquiere especial importancia en Mirar la ciudad: Medina deja las calzadas del Tetzcotzinco, los jardines de La Rotonda y el bosque del Memorial del 9/11 para caminar, siguiendo a Gordon Cullen, por algunas calles de la Ciudad de México construidas en los siglos XVI, XVII y XVIII (la etapa barroca). Pero más que seguir a Cullen, ordena las anotaciones que este arquitecto plasmó en Townscape (1961) (se edita actualmente con el título The concise townscape; en español, El paisaje urbano), definiendo, como lo indica el subtítulo del libro, una metodología para el estudio y diseño del paisaje urbano, planteando conceptos, objetivos y criterios de diseño y categorías para su análisis. De esta manera, Medina aporta un método de “análisis estructural” concentrado no en la forma urbana únicamente, sino en los contenidos: las relaciones entre forma y contenido que lleva a pensar en los recorridos y las interrelaciones de las personas con los espacios y entre ellas.

Y así como se transformó en planificador en su estudio del territorio, su concentración en la ciudad lo viste de científico social, ya que además de señalar la importancia de lo relacional y la vivencia de los espacios, basado en la fenomenología del sociólogo Alfred Schütz y del arquitecto Christian Norberg-Schulz, advierte de la influencia de los lugares públicos en la conformación del imaginario colectivo, concepto explorado también como “imaginario social” por la sociología y la antropología con mayor interés desde la década de 1990. Esto lo plasma con las siguientes palabras en Pensar en arquitectura de paisaje: “apropiación de lo común compartido desde todas las dimensiones posibles de lo humano”.

Debemos preguntarnos qué idea se construirá una sociedad de sí misma si su espacio público (calles, plazas, parques, etc.), está en mal estado, sucio, degradado, abandonado.

Posarquitectura

Por la riqueza de sus reflexiones pedagógicas y filosóficas, sus apuntes centrados en la ontología del diseño, su aporte epistemológico y metodológico paisajístico, su aproximación al estudio del sitio y el territorio fundamentado en el paradigma de la complejidad, dando importancia a la base ecológica, a la actividad social y a la necesaria reproducción económica (aprovechamiento de recursos) dentro de un marco legal, podemos afirmar que Miguel Á. Medina reúne esas características de la personalidad renacentista que identificó en Nezahualcóyotl.

El común en sus tres libros es ofrecer un método de trabajo que incluye la parte de análisis o estudio y la de creación, fundamentada rigurosamente en el análisis. Por esto, Medina enfatiza la importancia del pensar en la creación del espacio público: no es dibujar la principal actividad del arquitecto paisajista —lo mismo aplica, agrego, para los arquitectos y diseñadores en general—.

En Pensar en arquitectura de paisaje se dirige al estudiante, pero su reflexión, por su profundidad y amplitud, va más allá, tanto en público como en temática. De hecho, encuentro en sus apuntes elementos y una reflexión crítica que permite profundizar en el mencionado enfoque posarquitectónico.

El sentido del manifiesto de Medina, su pedagogía, su filosofía (conócete a ti mismo) y su rescate del Palladio paisajista y de Cullen, e incluso su diálogo con Nezahualcóyotl, buscan desarrollar, antes despertar, un sentido crítico en los arquitectos paisajistas: que sean conscientes de su pensamiento. Ahora bien, considero que lo que impide la concepción de buenos proyectos e ideas de ocupación del espacio está en el interior de la propia arquitectura en general, en su cultura, en sus esquemas mentales, que conforman la autorreferencia de la profesión que también señala Medina.

En Pensar en arquitectura de paisaje critica a las escuelas de Arquitectura, enfocadas en el objeto arquitectónico, no en el individuo que están formando: “catálogo de formas que aprenden por imitación”. Formas, debemos añadir, que no tienen relación con los contextos locales.

Descalifica la “arquitectura para arquitectos”: culto a la personalidad, estética banal. No hay análisis. La iconografía de los proyectos se impone sobre la utilidad pública. Celebridades y estilo. Piruetas tecnológicas. Formalismos que han vaciado de contenido a la arquitectura: monumentos al arquitecto.

Apunta que la distorsión psicológica que limita a los arquitectos tiene su origen en las universidades y los medios (editoriales, revistas): en ellas se producen los símbolos y modismos que conforman el universo visual de la artificialidad iconográfica. Producen y reproducen, agrego.

Retomando las capacidades para hacer arquitectura que enlista Medina, pienso que las escuelas se concentran especialmente en la capacidad espacial, en la de expresión y en lo erótico, descuidando las otras, sobre todo el juicio de evaluación: el arquitecto debe crear emociones a través de formas y espacios estimulantes. Lo creativo no se entiende con lo relacional, sino con la libertad de imaginar, de proponer fantasías: “Fantasear de manera desmesurada con las formas y elementos sin que tengan que ver con el problema real de habitabilidad que tenemos que resolver”. Inmadurez. Desconexión.

Es la habitabilidad el centro, el sentido de la arquitectura, nos dice, que se ha perdido por las inclinaciones “perversas” de muchos arquitectos hacia el culto de la propia personalidad. La superación de esto es que el diseñador sea consciente de sí mismo y del proceso de creación: pensar en arquitectura (de paisaje). Donde el conocimiento del sitio y la gente es fundamental.

No obstante, considero que la toma de conciencia y poner a la habitabilidad, el diseño del hábitat, como centro de la actividad creadora lleva a salirse de la arquitectura: lo iconográfico, el culto a la personalidad, las modas, la artificialidad, la superficialidad, la tecnología como fin en sí mismo, están arraigados en la cultura de los arquitectos, en las escuelas, en sus publicaciones, en sus organizaciones, etc.

Se debe pensar de otra manera, con otros propósitos y referentes, con otros objetivos profesionales-sociales y personales. Pensar la creación de espacios públicos y privados desde la ecología, las ciencias sociales y la energética superan la limitada visión autorreferencial del arquitecto-artista que admira al Palladio manierista, no al paisajista, y nunca ha caminado con Cullen. Peor aún cuando lo que guía el crecimiento o renovación de las ciudades son intereses inmobiliarios coludidos con funcionarios públicos corruptos (“las presiones del dinero”), que ignora todo marco jurídico, como también amonesta Medina.

En Mirar la ciudad advierte que los arquitectos paisajistas carecen de herramientas pedagógicas y metodológicas para estudiar e intervenir el paisaje urbano, lo que impide reconstruir una interrelación sana, autoconservadora y autocreadora de las ciudades con sus habitantes. A esto suma la trivialización del individuo, la superficialidad del intelectualismo y la degradación de la ciudad que trajo la posmodernidad: proyectos vanos y estériles faltos de calidad, movilidad y vitalidad. Las propuestas arquitectónicas carecen de significado para la gente.

Basado en esto, hace claramente un guiño posarquitectónico retomando lo dicho por el arquitecto Francesco Careri: contrasta la realidad cotidiana de las personas, que es la de la calle, incierta y compleja, con las “certezas” de los proyectos de los arquitectos. Se requiere, por tanto, pensando en esos recorridos y relaciones, en esa incertidumbre que pertenece al futuro, una disciplina híbrida, con elementos de la arquitectura y el arte público, que Careri propone llamar “artes cívicas”. 

Bajo mi perspectiva, no sólo se debe atender lo que sucede en el espacio público, sino las consecuencias de la “certeza” arquitectónica en general, por eso hablo de diseño del hábitat: poner efectivamente en el centro, como apunta Medina, el problema de la habitabilidad, no de la forma.

Siguiendo lo expuesto, la intuición posarquitectónica de Medina es evidente, su discurso no conduce a imaginar formas per se, invita a aprovechar recursos y a crear condiciones dignas y sanas. Habla de lo relacional y del imaginario social que se crea a partir del espacio o lugar creado, ocupado, habitado. Todo esto en un contexto de incertidumbre, de ajustes, de cambios constantes. Los peligros que advierte, como hemos visto, son la falta de un gobierno que controle los intereses de los promotores inmobiliarios y la incapacidad de los diseñadores (arquitectos) para pensar soluciones, debido a la carencia de un método de trabajo que tenga como base el análisis de sitio y lo que requiere la sociedad. Lo que surge, como consecuencia fatal, son formalismos, iconografía de moda, abandono, degradación, destrucción.

La superación de la personalidad arquitectónica dominante es necesaria. Medina explora esto en la parte final de Pensar en arquitectura de paisaje: reconociendo los cambios que siguen a los periodos de estabilidad, señala que la arquitectura de paisaje sufre y debe sufrir una transformación. Propone “acelerar un cambio cultural desde una renovada visión” de la profesión:

no como una actividad solamente creativa, lúdica y estética, sino como una ciencia innovadora en la cual la investigación, la exploración del territorio en su complejidad natural y social, la incertidumbre ante la transformación permanente de la realidad y las instituciones e imágenes diversas, inesperadas, espontáneas y emergentes influyan profundamente en la concepción de los nuevos campos pragmáticos en los cuales los viejos axiomas ya no tengan cabida y se creen nuevos lineamientos tales como la Forma sigue al Espacio.

La ciencia innovadora, concluyo, es la ecología humana, aplicada en la creación y mantenimiento del ambiente construido. Los problemas de las ciudades, pero también de las zonas rurales y los amenazados ecosistemas naturales, su habitabilidad y aprovechamiento, exigen un nuevo enfoque, una nueva disciplina de diseño construida a partir de otros esquemas, nociones, casos.

Los desafíos energéticos que ya se presentan y se presentarán en las próximas décadas, por la escasez y las limitaciones de los recursos, requieren la exploración de prácticas y alternativas tecnológicas, nuevas y viejas, que, como hicieron los acolhuas en el siglo XV, se integren al paisaje y aseguren la sostenibilidad de las regiones y las sociedades, causando daños o alteraciones en el territorio que no sean fatales. Viviendas, jardines, huertos, oficinas, fábricas, etc., son parte de ello, debemos entenderlas como tecnología, no como “obras de arte”. La “Arquitectura” es un viejo axioma que debe dejarse atrás.

[Imagen: Miguel Á. Medina]

De Pruitt-Igoe a Acapulco Diamante: la arquitectura como no-refugio

Armando Páez | 21 de noviembre de 2023 | Artículos, etc.

Charles Jencks, reconocido teórico de la arquitectura, fechó la muerte de la arquitectura moderna el 16 de marzo de 1972 con la demolición del conjunto de viviendas Pruitt-Igoe en la ciudad de San Luis, Estados Unidos, concluido sólo 17 años antes: los 33 edificios de 11 niveles en vez de ser solución se convirtieron en problema, agudizaron los existentes. El macroproyecto no tomó en cuenta factores psicológicos y sociológicos (pertenencia, convivencia, seguridad).

Ahora bien, el fin de lo moderno como paradigma dominante en la arquitectura y el urbanismo se presentó algunos años antes, en 1959, con la disolución del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM), cuya primera edición (de once) se celebró en 1928. Los libros Complejidad y contradicción en la arquitectura (1966) y Aprendiendo de Las Vegas (1972), de Robert Venturi (el segundo escrito con Denise Scott Brown & Steven Izenour), delinearon en parte la imagen de la posmodernidad que anunció Jencks.

Mientras unos edificios se erigían, ocupaban, repudiaban, abandonaban y dinamitaban en Missouri, la mezcla de la modernidad y posmodernidad arquitectónica le daba rostro al centro turístico más importante de México, entonces uno de los destinos de moda del jet set internacional: “To Acapulco (to Acapulco) / That’s where they’ll find us / In sunny blue waters / Where the sand is warm and friendly”, canta Neil Diamond en la película The Jazz Singer (1980).  

Fundada en 1550 por los españoles en una bahía que conecta con el océano Pacífico (y a través de él con las Indias Orientales), enmarcada por las montañas de la sierra Madre del Sur, que define su perfil cautivante, la ciudad y puerto de Acapulco de Juárez pasó de tener menos de 30 mil habitantes en 1950 a más de 300 mil en 1980; en los primeros años de la década de 2020 su área metropolitana se acerca a los 800 mil habitantes.

Anticipando la pérdida del glamur de la zona tradicional y la avenida Costera Miguel Alemán, y ante el surgimiento de otros centros turísticos de playa en el país (Cancún, Huatulco, Los Cabos), a finales de la década de 1980 se impulsó el desarrollo de una zona hotelera y de viviendas de lujo en las playas que están hacia el suroriente de la bahía, más cerca del aeropuerto (donde al comenzar la década de 1970 se inauguró la primera sección del hotel Acapulco Princess, conocido por su posmoderna forma piramidal, hoy Princess Mundo Imperial), así nació Acapulco Diamante.

En los últimos treinta años Acapulco ha sido afectado no sólo por el crecimiento urbano, también por gobiernos corruptos e ineptos, organizaciones criminales, sismos y ciclones tropicales (depresiones, tormentas, huracanes). Cabe destacar el impacto de los huracanes Paulina (categoría 4) en octubre de 1997 y Otis (categoría 5) en octubre de 2023. La devastación que dejó este último, destacando lo sucedido en Acapulco Diamante, obliga a pensar no sólo en la necesaria muerte de la posmodernidad arquitectónica, sino en la pertinencia de plantear un enfoque posarquitectónico para resolver los problemas que trae consigo la creación y ocupación de espacios, esto es, el habitar humano.

La arquitectura se define como el arte y ciencia de proyectar y supervisar la construcción de edificios y otras estructuras y espacios. Por lo general cuando se piensa en un arquitecto se hace referencia a alguien especializado en cuestiones constructivas, o en un artista que diseña o imagina casas, edificios o espacios con colores, materiales, vegetación, detalles decorativos, formas o volúmenes espectaculares, audaces, únicos, no en un especialista que debe resolver de manera práctica, adecuada y económica los problemas del habitar.

El primero y más importante de los desafíos que implica morar en un lugar es la necesidad de garantizar refugio y protección ante i) el clima y los fenómenos naturales (meteorológicos, geológicos), ii) la presencia de animales que pueden causar daño, iii) la presencia de personas hostiles. Además de esto y otras necesidades, hay una actitud que históricamente también ha determinado lo construido: mostrar y presumir la riqueza material que se posee. Así, la vivienda, particularmente, se convierte en algo más que en albergue y patrimonio, es símbolo de estatus, de poder, de éxito. El arquitecto es quien debe crear ese lujo. (Desde la modernidad, con Le Corbusier, Frank Lloyd Wright, Ludwig Mies, etc., el arquitecto se transformó en el lujo). 

Los edificios suntuosos destruidos en Acapulco Diamante muestran una inversión en la arquitectura, en su sentido. Esas torres encristaladas de más de diez niveles se construyeron siguiendo criterios sísmicos, empleando en su cerramiento, correctamente, bajo esta lógica, materiales ligeros (tabla roca, marcos de aluminio, vidrios delgados, plásticos). Sin embargo, dichos materiales no se comportan adecuadamente si son impactados por un huracán, sobre todo de categoría 3, 4 o 5 (vientos superiores a 177 km/h), los cuales en cualquier año, regularmente entre junio y noviembre, se pueden presentar en las costas de México. Sorprende que esto se ignoró. La belleza de la bahía y playas de Acapulco, sus soleadas aguas azules y arena cálida y amigable, no son un escudo protector.

En Acapulco Diamante no se ofreció refugio, pero se cumplió ese criterio extra, el lujo. Lo que definió el diseño fueron intereses comerciales inmobiliarios y de vanidad. Operó el mercado y la búsqueda incesante del paraíso personal tecnificado. Aquí se presenta precisamente la inversión del sentido de lo construido, de lo arquitectónico. No se critica esa búsqueda o manifestación de lujo, de presunción, de exclusividad; algunos adquieren bienes costosos o los alquilan porque pueden. Lo paradójico es que las viviendas de lujo en otros tiempos o lugares garantizaban o garantizan la seguridad de sus ocupantes y dueños, eran o son sólidas. En Acapulco Diamante, a pesar del valor de las viviendas y hoteles (departamentos de más de 1 millón de dólares, por ejemplo), no se presentó esto. No sólo no se garantizó refugio, sino todo lo contrario: con los vientos de más de 250 km/h esos pisos altos encristalados se transformaron en trampas. Si no hubo pérdida de vidas, ésta fue patrimonial, lo contrario a las villas, palacios, castillos, mansiones, etc., que han resistido la presencia de inviernos rigurosos, fenómenos meteorológicos extremos y/o terremotos. En Acapulco Diamante había “arquitectura”, pero no vivienda.

“Pérdida total”, es el dictamen de los valuadores de las compañías de seguros. Y si no hubo pérdida total, la restauración demandará un gasto importante en elementos constructivos, instalaciones, muebles, decoración y vegetación. Edificios “inteligentes” que tuvieron peor comportamiento que casas de interés social (valor inferior a 25 mil dólares) y techos de palma. Lo autoconstruido y lo vernáculo sobre lo high-tech y publicitado. El diseño sofisticado —la mirada artística y empresarial inmobiliaria— no anticipó el riesgo.

Ahora bien, ante lo acontecido en Acapulco y regresando a la sentencia de Jencks: ¿significó el colapso de Pruitt-Igoe realmente el comienzo de otra etapa en la arquitectura y el urbanismo? Sí y no. Sí, con el rompimiento de la simplicidad formal, con la rebelión contra la uniformidad, con el regionalismo crítico —que hizo a algunos poner atención en las condiciones locales y regionales, entre ellas, el clima y los materiales—. No, primero, porque la demolición de Pruitt-Igoe no trascendió en un mejoramiento urbano en general, ya que tanto la arquitectura como el diseño urbano y el urbanismo se entregaron al efectismo y la falta de planificación: Las Vegas y la desregulación que trajo el neoliberalismo. Segundo, porque más allá de que aún se venere a los padres de la modernidad arquitectónica y se imite religiosamente su arrogancia (algo aprendido), se siguen construyendo Villas Savoye, Fallingwaters y Casas Farnsworth: los rascacielos son Villas Savoye y Casas Farnsworth apiladas, aunque sin árboles alrededor. En Fallingwater no se contempló el río, se cubrió; en Acapulco Diamante se contempló el mar, pero, a diferencia de los indígenas americanos premodernos, ignorando los monstruos de viento y agua que indefectiblemente surgen en él (independientemente de la cantidad de dióxido de carbono que haya en la atmósfera). Tanto en la arquitectura moderna como en la posmoderna, a pesar de los discursos, no importó lo social, el residente humano; la naturaleza, gracias a la tecnología, se evitó, aunque en algunos casos, como vemos, sólo virtualmente.

La posmodernidad es una etapa determinada por el mercado, los intereses del Gran Capital, internacional y nacional. Su crítica y búsqueda de alternativas productivas, distributivas, relacionales, disciplinarias y políticas con un sentido ético lleva a bosquejar iniciativas como la posmedicina (concentrarse en la prevención y la salud pública) y la posarquitectura. Con esta noción propongo que no sean fines exclusivamente comerciales los que orienten el diseño de espacios y edificios, pero también rechazo la cultura académica y profesional que construye la práctica arquitectónica definiendo los criterios que la guían y la personalidad del arquitecto, lo que se juzga como correcto e incorrecto, como aspiración y fracaso.

En las escuelas de Arquitectura se forman artistas-constructores-promotores (siendo algunos más artistas, constructores o promotores), pero no ecólogos humanos (de Ecología Humana), diseñadores del hábitat humano. Es necesario bosquejar otra disciplina, con su respectiva cultura, para no diseñar, promover y construir más Pruitt-Igoes y Acapulcos Diamante. Es otra manera de plantear y entender la concepción de espacios. Dejar la imaginación arquitectónica como fin en sí mismo para volver al refugio, al lugar, al espacio vital.

Las escuelas de Arquitectura son acríticas, sin importar la cantidad de cursos de teoría que incluyen los planes de estudio, es cuestión de ver lo que se proyecta y pregona: lo importante es lo “práctico”, hacer, construir, diseñar siguiendo lo que está de moda, renderizar proyectos fantásticos, definirlos en pocos días u horas sin comer, sin dormir, sin profundizar, sin reflexionar. Praxis sin fundamentos sólidos, sin marcos teóricos, copiando sin categorías de análisis, sin evaluación, sin autocrítica. En Acapulco Diamante se exponen las consecuencias: edificios parcial o totalmente destruidos. En los barrios de Acapulco y todo el estado de Guerrero están las lecciones evitadas o no impartidas.

Más aún, ¿cuántos rascacielos, edificios, departamentos, casas, oficinas, locales comerciales, etc., en cualquier ciudad, están vacíos? Vacíos porque están dañados, porque son inseguros, por su costo elevado, porque son ilegales, por su ubicación, porque son inhabitables… O están ocupados, a pesar de todo. Arquitectura zombi, nunca “inteligente”. Arquitectura sin cualidades humanas. Proyectistas sin consciencia de lo que sucede o puede suceder. Es el colapso real de la modernidad y posmodernidad  arquitectónica y urbanística. Este es el fruto de la arquitectura y su discurso autorreferente.

Superar esas contradicciones y vacíos conceptuales es el reto de otra disciplina, que reúna los conocimientos del diseño industrial, de la ingeniería y de las ciencias (naturales y sociales), incluso de la arquitectura en sus propuestas más sabias —como el diseño bioclimático y la fenomenología de Christian Norberg-Schulz—.

El conocimiento debe aplicarse con criterios de prudencia y autolimitación, no especulativos. Que algo sea técnicamente posible (un rascacielos encristalado en las costas del Pacífico mexicano) no significa que deba desarrollarse forzosamente, obsesión moderna y posmoderna. La tipología de edificios en la peculiar zona sísmica-ciclónica de las costas del occidente y sur de México, no debe plantear rascacielos encristalados con materiales ligeros, edificios que son además energéticamente ineficientes. Deben ser construcciones sólidas de altura limitada (no más de cinco niveles, dado el peso de la estructura y el cerramiento), con ventanas y/o persianas anticiclónicas, cuyas dimensiones no deben ser demasiado extensas, vanos más pequeños impiden también la entrada de más irradiación solar. Una sociedad pos-posmoderna, supuestamente ecológica y consciente de su consumo energético, debe revisar sus caprichos, reinventarlos. El lujo en noviembre de 2023 en Acapulco es una botella con agua… y respirar aire no pestilente.

Las sociedades, las organizaciones y los individuos crecen cuando enfrentan y superan sus contradicciones. Lo que sucedió en Pruitt-Igoe y Acapulco Diamante expone la incapacidad de la arquitectura (como disciplina y cultura) para dar respuestas adecuadas a los problemas del habitar. Esto es más escandaloso cuando los edificios dañados en Acapulco Diamante eran muestra de riqueza, arquitectura ostentosa que ha nutrido los libros, las revistas, los congresos, las galerías, los cursos universitarios, los aplausos. Inversión del sentido: formas y tecnología, sin refugio.

[Imagen: Rodrigo Oropeza / AFP]

Antropología posmoderna: lecciones epistemológicas

Armando Páez | 25 de octubre de 2023 | Artículos, etc.

En 1973 el antropólogo Clifford Geertz publicó el libro La interpretación de las culturas (Gedisa, 1987), colección de artículos y ensayos publicados originalmente entre 1957 y 1972, donde presenta un concepto de cultura “esencialmente semiótico”. Sostiene en el primer capítulo (Descripción densa: hacia una teoría interpretativa de la cultura), preparado para el libro, que el ser humano “es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido”, siendo la cultura esa urdimbre y que su análisis “ha de ser por lo tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones”. Lo que procura “es la explicación, interpretando expresiones sociales que son enigmáticas en su superficie” (pág. 20). Así, con la antropología interpretativa Geertz se convirtió en uno de los antropólogos más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.

Ahora bien, la interpretación de las culturas llevó a los antropólogos a poner atención no sólo en los informantes, sino en ellos mismos, los que interpretan, en sus propias significaciones y marcos conceptuales, en su método, la etnografía, y en la manera como comunican las interpretaciones, tanto en publicaciones especializadas y de divulgación como en reportes dirigidos a oficinas de gobierno y agencias de desarrollo (concepto que en buena medida a partir de esto fue revisado). Crisis.

El antropólogo Carlos Reynoso (quien revisó la traducción al español y presentó el célebre libro de Geertz) compiló en El surgimiento de la antropología posmoderna (Gedisa, 1991) ensayos y artículos que profundizan en dicha crisis. En esas reflexiones, elaboradas en la década de 1980, encontramos lecciones epistemológicas que trascienden la frontera académica de la antropología, que por su riqueza presento a continuación.

Cabe apuntar que la Presentación con la que Reynoso abre el libro es una valiosa revisión crítica de conceptos y movimientos que definen la posmodernidad (la sociedad posindustrial, la poshistoria, el posestructuralismo, la crisis de los metadiscursos legitimantes, etc.) y del entonces cambiante panorama antropológico.

La práctica autocrítica y consciente de la antropología posmoderna hace que se defina también como antropología reflexiva. Reflexión que debe extenderse a todas las áreas del conocimiento y disciplinas profesionales y técnicas. La arquitectura posmoderna, por ejemplo, ha carecido de dicho enfoque.

En los párrafos que siguen, junto al nombre del autor seleccionado indico entre paréntesis el título del escrito, el libro o revista donde fue publicado originalmente y su año.

Carlos Reynoso (Presentación)

… características que siempre fueron propias de las modas intelectuales: la reiteración de consignas, una confiada superficialidad analítica, la concentración en torno de unas pocas temáticas reiteradas hasta el hartazgo, la acumulación de supuestos y convicciones escasamente discutidas, la transmisión y difusión por medios académicos (y antes que nada las universidades “humanísticas”), la súbita conversión a sus dogmas por parte de casi toda la intelectualidad influyente, la concordancia estilística de sus textos, las referencias cruzadas, la esquematización de la realidad y la redefinición de los valores prioritarios. (pág. 23)

Richard Shweder (La rebelión romántica de la antropología contra el iluminismo, o el pensamiento es más que razón y evidencia, Culture theory, 1984)

Desde la perspectiva del iluminismo fluye un deseo de descubrir universales: la idea de la ley natural, el concepto de la estructura profunda, la noción del progreso o el desarrollo, y la imagen de la historia de las ideas como una contienda entre la razón y la sinrazón, la ciencia y la superstición.

Del otro lado en la disputa sobre la racionalidad están los portavoces de la rebelión “romántica” contra el iluminismo; … Uno de los dogmas centrales de la visión romántica sostiene que las ideas y prácticas no poseen su fundamentación ni en la lógica ni en la ciencia empírica, que las ideas y prácticas caen más allá del ámbito de la razón inductiva o deductiva, que las ideas y prácticas no son ni racionales ni irracionales, sino más bien no-racionales.

Desde la postura romántica fluye el concepto de arbitrariedad y de cultura, la subordinación de la estructura profunda al contenido de superficie, la celebración del contexto local, la idea de paradigma, los marcos culturales y los presupuestos constitutivos, la concepción de que la acción es expresiva, simbólica o semiótica, y un fuerte supuesto antinormativo y antievolutivo, que culmina en la idea de que el primitivo y el moderno son co-iguales y de que la historia de las ideas es una secuencia de modas ideacionales establecidas.

De acuerdo con la narración romántica de las cosas, un orden social es un “marco” autocontenido para la comprensión de la experiencia. … los románticos creen que la ciencia (y especialmente la ciencia de hoy) está compuesta en un 90% de ideología; y consideran la tradición, la religión y el ritual como componentes indispensables del pensamiento y la práctica humanas. (págs. 79 y 80)

… la mayor parte de nosotros tenemos una mentalidad primitiva la mayor parte del tiempo. Tenemos estrategias deficientes para reunir información. Tenemos habilidades de razonamiento y deducción limitadas. Tenemos procedimientos defectuosos de inferencia inductiva. No sabemos cómo calcular la probabilidad de un suceso. No sabemos qué evidencia es relevante para probar una generalización. Pasamos por alto información básica. Confundimos parecido con probabilidad. No estamos inclinados a comparar probabilidades condicionales o a procesar información relevante a la correlación. No somos buenos aplicando la ciencia. (pág. 88)

▪ Lo irracional. Existen casos de comportamiento genuinamente degradado….

Lo racional. [decisiones sensatas, objetivos conscientemente sostenidos y plenamente explicitados, satisfacción de demandas, forma de inteligencia].

Lo no-racional. Existen casos en que los cánones de racionalidad, validez, verdad y eficacia están simplemente fuera de lugar, ¡son irrelevantes! Esta circunstancia es sobre lo que versa la rebelión romántica contra el iluminismo. ¿Qué es esta posibilidad? Que el pensamiento es más que la razón y la evidencia —la cultura, lo arbitrario, lo simbólico, lo semiótico— que muchas de nuestras ideas y prácticas están más allá de la lógica y la experiencia. (págs. 89 y 90)

… el lenguaje, el pensamiento y la sociedad se construyen sobre ideas que caen más allá del territorio de la evaluación lógica o científica, ideas para las que no hay criterios normativos universalmente vinculantes. (pág. 92)

… ideas no racionales … los llamados marcos, paradigmas, presuposiciones absolutas o premisas constructivas … Los románticos niegan la existencia de los argumentos sintéticos a priori [una afirmación sobre el mundo cuya validez se puede establecer sin referencia a la experiencia]: reclasifican esas argumentaciones como marcos, paradigmas o presuposiciones constitutivas.

Un marco [frame], paradigma o presuposición absoluta es una afirmación sobre el mundo cuya validez no se puede confirmar ni desconfirmar. Un marco no viola ninguna evidencia empírica, ni es dictado por ninguna evidencia. (pág. 92)

Lo que nos queda es la “cultura”, un particionamiento del mundo no racional, extralógico, arbitrario, que es “enmarcada”, referida, actuada y aun rotulada, y que se transmite de una generación a la siguiente. … En el mundo del romántico los objetos no se clasifican juntos porque sean verdaderamente más parecidos que otros; muy por el contrario, afirma el romántico: los objetos se parecen más porque han sido clasificados juntos. ¿Y por qué se han clasificado juntos esos objetos en particular? Comprender eso, replica el romántico, es comprender algo muy diferente a la lógica y a la ciencia. Es comprender lo consuetudinario, lo tradicional, lo simbólico, lo expresivo, lo semiótico. (pág. 97)

Desde la perspectiva del romántico, preguntar cuál es la manera adecuada de clasificar el mundo, preguntar a qué se parece el mundo, preguntar cuál es la forma adecuada de diseñar una sociedad y todo eso, es como preguntar cuál es la comida más sabrosa o cuál es la mejor lengua para hablar….

Todo el empeño del pensamiento romántico consiste en defender la coigualdad de “marcos” de comprensión fundamentalmente diferentes. El concepto de racionalidad, la idea de lo “arbitrario”, libera cierta porción de la mente del hombre de los dictados universales de la lógica y de la ciencia, permitiendo la diversidad y dejando al hombre libre de elegir entre supuestos, esquemas de clasificación e ideas de valor irreconciliables. Por cierto, un indicador crudo pero digno de recordarse de una idea no racional es la persistencia de la diversidad a lo largo del tiempo, la habilidad de cada uno de los diversos marcos, persistentes pero incompatibles, para “manipular” toda y cualquier nueva evidencia y el hecho de que los “hechos” no parezcan alterar las ideas y las prácticas de nadie. … cuando parece haber en cuestión algo más que determinar los hechos, tanto más probable es que todo sea cuestión de un enmarcamiento no racional.

… el romántico se interesa primariamente en los contenidos del pensamiento del hombre: los presupuestos, valores y esquemas de clasificación específicos comunicados por personas específicas a otra gente específica en ocasiones específicas. (pág. 100)

… el romanticismo tiende hacia una perspectiva de la adquisición de ideas como comunicación (ya sea tácita o explícita). … los presupuestos no racionales, las ideas sobre el valor y las clasificaciones de un pueblo … no son derivables de la razón o de la experiencia directa de la naturaleza; de alguna manera, uno tiene que “penetrar” en el secreto, uno tiene que recibir de otras personas el “marco” de comprensión. En el estudio de la historia de las ideas esta perspectiva antievolutiva conduce al romántico a una preocupación por los procedimientos de adoctrinamiento en y conversión a paradigmas de pensamiento. En el estudio de la ontogenia de las ideas en los niños, esto conduce al romántico a preocuparse por la adquisición de las ideas como comunicación tácita. (págs. 100 y 101)

El aprendizaje dependiente del otro, los dominios no racionales de la comprensión, el cambio de “marcos”, las coacciones interpersonales, las representaciones colectivas, estas cinco inversiones de los supuestos iluministas de [Jean] Piaget nos recuerdan que las ideas emergentes del niño, en gran medida, les son transmitidas. (pág. 109)

… las teorías de los expertos son más explícitas, autorreflexivas y sistemáticas que las teorías de los legos. Sea lo que hagan los expertos en ciencias sociales, algo que hacen muy bien es reflexionar acerca de sus propias intuiciones legas, explicarlas, evaluarlas y eliminar de ellas fallas e inconsistencias. A menudo, la gramática de la mente cristaliza y se torna disponible mediante las autorreflexiones de los expertos teóricos sociales.

Existe una desventaja, no obstante, en concentrarse en torno de los teóricos sociales expertos. Los expertos en ciencias sociales tienden a ser territoriales, aferrándose a una pequeña celda en una gran matriz de posibilidades. Para muchos científicos sociales, este encasillamiento es continuado por una expansión imperialista: el ambicioso intenta que su celda incluya toda la matriz … Para los demás científicos sociales, al encasillamiento le siguen la fortificación y el afianzamiento de los límites: el oscuro intento de expulsar a los que no estén en la propia celda, el ignorar o incluso someter a tabú todos los fenómenos extraños. De este modo, algunos científicos sociales en realidad tienden a rotularse e identificarse a sí mismos como “relativistas”, o “universalistas” o “evolutivistas”, como si existiera una especial virtud en estudiar sólo la forma en que difieren las cosas (o en que se parecen, etcétera). (pág. 111)

Michael Agar (Hacia un lenguaje etnográfico, American Anthropologist, vol. 84, 1982)

Es posible que el punto de vista delineado en este artículo no funcione, pero los errores pueden estimular alternativas. (pág. 118)

¿Cuál es el efecto sobre un informante clave de muchas horas de preguntas que traen a la conciencia cuestiones sobre las que posiblemente no se reflexionó nunca antes? ¿Cuál es el efecto de observar a un etnógrafo extranjero en la vecindad, de ver un estilo diferente de actuar en el mundo? (pág. 124)

Marilyn Strathern (Fuera de contexto. Las ficciones persuasivas de la antropología, Current Anthropology, vol. 28, 1987)

… en la historia de las ideas hay un enigma. Las ideas parecen poseer la capacidad de aparecer en toda época y lugar, en forma tal que podemos considerarlas como anticipadas a su tiempo o fuera de época.

… si uno mira lo suficientemente fijo, puede encontrar ideas muy anticipadas a su tiempo, o bien puede rastrear su similitud a través del tiempo. Pero cuando uno mira de nuevo y considera otras ideas, el sentido de similitud se desvanece. Un modelo de un mundo en evolución posiblemente no puede producir las “mismas” ideas de un modelo en el que las naciones pasan a través de ciclos de vida.

… darse cuenta que los marcos son sólo marcos, de que los conceptos están culturalmente ligados, de que los términos analíticos están ellos mismos sepultados en premisas y presuposiciones. (págs. 214, 217 y 232)

… palabras de [Stephen] Tyler —“la función crítica de la etnografía deriva del hecho de que ella hace que nuestros fundamentos contextuales se tornen parte de la cuestión”. (pág. 274)

Malcolm Crick (Comentario a Strathern)

… cómo es que van y vienen las ideas, por qué las autoridades parecen autorizadas, cómo se pasa de moda una estrategia y luego parece volverse relevante de nuevo, cómo la historia se realiza con nuestros actuales sentidos cambiantes del contexto. (pág. 254)

Richard Fardon (Comentario a Strathern)

Los nuevos revolucionarios quieren sacudir las aparentes complacencias y reemplazar las viejas certidumbres con una ironía penetrante. (pág. 256)

Dennis Tedlock (Preguntas concernientes a la antropología dialógica, Journal of Anthropological Research, vol. 43, 1987)

… ¿Quién hace el llamamiento? ¿Quién se erige en juez? ¿Dónde está la utopía de la crítica dispersa? ¿No es esa forma de autoría una de las formas más desnudas de tratar de tener la última palabra con respecto a la palabra de algún otro?

… la interpretación es inherente al discurso…. (pág. 286)

Stephen Tyler (La etnografía posmoderna: de documento de lo oculto a documento oculto, Writing culture, 1986)

El pensamiento científico sucumbió por haber violado la primera ley de la cultura, la que dice que “cuanto más el hombre controla algo, más incontrolable se vuelven ambos”. En la retórica totalizadora de su mitología, la ciencia implicaba su propia justificación y pretendía controlar y tornar autónomo su discurso. Pero su única justificación era la prueba, porque no podía haber justificación dentro de su propio discurso; y cuanto más controlaba su discurso sujetándolo al criterio de la prueba, más incontrolable se tornaba su discurso. Su propia actividad fragmentaba constantemente la unidad del conocimiento que ella pretendía. Cuanto más sabía, más quedaba por conocer.

Todas sus estrategias textuales —su método— dependían de una separación previa (y crítica) del lenguaje y el mundo. Ella hizo de la percepción visual no mediada por conceptos el origen del conocimiento sobre el mundo, e hizo del lenguaje el medio por el cual el conocimiento se manifestaba en las descripciones. La ciencia dependía, en otras palabras, de la adecuación descriptiva del lenguaje como representación del mundo. Pero para moverse del precepto individual hacia una percepción sobre la que hubiera acuerdo, necesitaba un lenguaje comunicativamente adecuado que  permitiera el consenso en la comunidad de los científicos. En el final, la ciencia fracasó porque no pudo reconciliar las demandas contradictorias de la representación y la comunicación. Cada intento de mejorar la representación amenazaba a la comunicación, y cada acuerdo en la comunicación era signo de una nueva falla en la representación.

La ciencia adoptó un modelo de lenguaje como una forma autoperfeccionadora de comunicación cerrada que alcanzaba su clausura al hacer del lenguaje mismo el objeto de la descripción. Pero la clausura se lograba a costa de la adecuación descriptiva. Cuanto más el lenguaje se volvía su propio objeto, menos tenía que decir sobre cualquier cosa. De este modo, el lenguaje de la ciencia devino el objeto de la ciencia, y lo que había comenzado siendo percepción no mediada por conceptos devino concepción no mediada por perceptos. La unidad de comunicación realizada por el lenguaje desplazó a la unidad de percepción que el lenguaje había forjado. El lenguaje como comunicación desplazó al lenguaje como representación, y a medida que la ciencia se comunicaba mejor y mejor sobre sí misma, tenía menos y menos que decir acerca del mundo. En un exceso de democracia, el acuerdo entre los científicos devino más importante que la naturaleza de la naturaleza.

No obstante, esto no habría sido fatal si no hubiese sido por el obstinado rechazo del lenguaje a perfeccionarse a sí mismo. A medida que la ciencia se definía cada vez más a sí misma como el modo de discurso que tenía a su propio discurso por objeto, cada paso para perfeccionar ese discurso y rellenar cada brecha de la prueba revelaba siempre nuevas imperfecciones. Cada paso autoperfeccionador o autocorrectivo creaba órdenes locales que producían nuevas imperfecciones que requerían nuevas correcciones. En lugar de un sistema coherente de conocimientos, la ciencia creó un cenagal de órdenes locales sin relación entre sí y fuera de control de cualquiera de ellos. El conocimiento científico se sistematizó sólo mediante la unidad de un método racional que producía cada vez una irracionalidad más grande. La utópica unidad de la ciencia desapareció de la vista junto con todos los demás objetos irreales de la fantasía científica.

Atrapados en la fascinación de su juego de abalorios con sus reglas siempre cambiantes y sus promesas de lo siempre nuevo y diferente, los científicos cumplieron en su discurso ese sueño de la producción capitalista, en el que nuevos productos autodestructores automáticamente se eliminan de la competencia con productos autodestructores todavía más nuevos, creados para satisfacer la insaciable demanda de consumo de la última vanguardia científica, del último cambio en las reglas del juego. En este mundo de modas siempre cambiantes, era un provinciano el jugador que continuase jugando un juego que ya había sido abandonado por quienes se encontraban en la “primera fila” o en el “frente” de la investigación.

A medida que se tomaba más y más la ciencia como un juego, ésta se distanció de la praxis y se desbarató la relación —que se daba por sentada— entre la teoría y la práctica. ¿Qué práctica consistente puede venir de una teoría inconstante que entiende su propia significación como una movida en un juego? Cuanto menos se guiaba y se estimulaba la teoría mediante una relación reflexiva con una aplicación práctica, menos podía aquélla justificarse a sí misma como la fuente de la práctica. Y dado que el juego infinito sólo llevaba a un conocimiento provisional, siempre sujeto a revisión como consecuencia de cambios en las reglas, el juego no produjo conocimiento universal y no pudo justificarse a sí mismo manteniendo la promesa de que sí podía producirlo. Su involución impidió tanto el retorno al mundo concreto de la práctica como el tránsito al mundo trascendente del conocimiento universal. En consecuencia, tuvo que buscar justificación fuera de su propio discurso y procurar su legitimación en un discurso diferente del suyo propio y no sujeto a sus reglas. Necesitaba un discurso que no pudiera ser parte del discurso autoperfeccionador de la ciencia ni fuera fundacional de alguna manera científicamente aceptable.

La ciencia escogió un compromiso difícil, sujetándose tanto al discurso del trabajo (la política y la industria) como al discurso del valor (la ética y la estética); pero dado que la política y la industria controlaban los recursos del juego y podían amenazar con retener los fondos de los que el juego dependía, la ciencia sucumbió más y más a las limitaciones impuestas por el interés de sus amos.

Enrolado primero como el brazo de propaganda de la ciencia, afirmando la falsedad de la teoría y que la investigación básica es la fuente de la práctica y de la innovación tecnológica, el discurso del valor se convirtió en el medio ideológico para la justificación del trabajo; todo lo que se dijera del valor se hallaba inseparablemente ligado a objetos y al comportamiento relativo a objetos, las ficciones del trabajo sobre la realidad. Lo que originalmente se había presentado como el contexto de la realidad práctica dentro del cual la estética del juego de la ciencia podía encontrar su sentido y justificación, se convirtió en la condición de una irrealidad burocrática que establecía los límites de la realidad mediante un ejercicio del poder disfrazado de razón. Todo discurso se reducía a la retórica del trabajo. Pero en este momento de su triunfo por el control total, ¿no sentimos los primeros temblores de la erupción de lo incontrolable? (págs. 298-300)

… la ciencia … instrumento de inmortalidad … sostiene la falsa esperanza de una trascendencia permanente y utópica que sólo podría lograrse devaluando y falsificando el mundo del sentido común y creando consecuentemente en nosotros un sentido de permanente alienación de la vida cotidiana tal como la vivimos, en espera de una liberación mesiánica que no vendrá nunca o que sólo viene con la muerte; y es así como la ciencia nos empuja a morir demasiado pronto. (pág. 309)

[Imagen: Tzido Sun]

Jacob Bronowski: lecciones epistemológicas

Armando Páez | 20 de octubre de 2023 | Artículos, etc.

Los dragones del Edén (Grijalbo, 1979 [1977]), fue uno de los primeros libros de divulgación científica de Carl Sagan, obra que comienza y concluye con un reconocimiento al matemático y filósofo Jacob Bronowski: “forma parte del reducido grupo de hombres y mujeres que en el transcurso de la historia se han sentido atraídos y han logrado acceder a toda la gama del saber humano: las letras, las ciencias, la filosofía y la psicología”. Bronowski, agrega Sagan, “rebasa el ámbito de la especialización en una sola disciplina para sobrevolar el vasto panorama de la erudición humana” (pág. 15).

“El saber y su integridad son factores cruciales”, “Nuestro destino es el conocimiento”, cita Sagan en el último párrafo (pág. 292), quien también destaca de Bronowski The ascent of man, serie de televisión y libro presentados en 1973, “soberbio instrumento educativo a la par que un notable tributo al pasado” (pág. 15) (Adrian Malone, uno de sus productores y directores, también dirigió Cosmos).

Si bien Bronowski apareció temprano en mi vida gracias a Sagan, no exploré su obra. Sólo hace unos años vi The ascent of man (sí, es un soberbio instrumento educativo) y vuelvo a leer, con más atención, Los orígenes del conocimiento y la imaginación (Gedisa, 1993), libro publicado originalmente en 1979 que recoge seis conferencias dictadas en la Universidad Yale en 1967, de las cuales se extraen lecciones epistemológicas, las cuales expongo a continuación.

Cabe apuntar que la obra de Bronowski es en buena medida una gran lección sobre el conocimiento científico. Desafortunadamente, pocos científicos y académicos tienen su apertura y visión: la ciencia, las universidades, el mundo académico en general, caminan en sentido contrario.

En 1905 Einstein publicó el primero de sus artículos sobre la teoría de la relatividad en el que dejaba muy en claro que algo no funcionaba en [la ley de gravitación universal]. En 1915-16 Einstein publicó su ensayo principal sobre la relatividad general en el que se sustituía la visión geométrica del espacio-tiempo. … Convendrán ustedes en que se trata de una concepción del mundo absolutamente diferente, una descodificación profundamente distinta de unas oraciones que, virtualmente, son las mismas. Nadie hubiera arrojado a Newton por la ventana si no hubiese sido porque ciertas oraciones no podían verificarse….

Desde luego, la nueva teoría subsume muchos más efectos que la antigua, pero lo notable es que su descubrimiento cambió también nuestra concepción acerca de cómo funciona el mundo. Y bien pues, ¿la descodificación era una mera ficción? ¿La teoría einsteniana de la relatividad es hoy en día una ficción porque ya no tiene tan buena fama como tenía en 1915-16?….

… creo que todas las descripciones de corte científico que podamos hacernos unos a otros son perfectamente reales. Y, sin embargo, pienso que cualquier teoría que nosotros, en tanto seres humanos, formulemos en cualquier circunstancia está repleta de descodificaciones provisionales que, en cierto sentido, son tan ficticias como la noción newtoniana de fuerza. ¿Cómo puede ser esto?

… En mi opinión el mundo está totalmente conectado, lo cual quiere decir que no existe un solo acontecimiento en el universo que no esté vinculado, ligado, conectado, a todos los acontecimientos que se dan en todas y cada una de las regiones del universo. Esta aseveración me parece en cierta manera metafísica aunque … tiene unos contenidos mucho más concretos de lo que aparenta. Repito: creo que todo hecho en el mundo está conectado a todos y cada uno de los hechos.

Pero no se puede encarar la ciencia con el supuesto de que finalmente se podrá conectar cada hecho con todos los demás hechos. … Por lo tanto, es esencial para la metodología de la ciencia el dividir el mundo de un experimento cualquiera en aquello que consideramos relevante y aquello que nos parece irrelevante para los efectos de tal experimento.

Hacemos un corte, colocamos el experimento, si ustedes quieren, en una caja y, en el mismo momento que hacemos esto, violentamos las conexiones del mundo. La nuestra puede ser la mejor de las causas. … siempre hemos de poner … un cerco alrededor de la ley, la ley de la naturaleza que estamos intentando extraer, desentrañar. Y hemos de advertir: “A los efectos de este experimento, todo lo que está fuera de él se considera irrelevante, y todo lo que está en él es relevante”.

Obtengo un conjunto de respuestas que trato de descodificar en este contexto, y está claro que no sacaré de ello el mundo correcto porque el supuesto básico, la división del mundo en dos secciones, lo relevante y lo irrelevante, es en realidad una mentira. Respecto de la naturaleza de las cosas, apenas si me da una aproximación de lo que tiene lugar dentro del cerco. Aunque yo lo trate como una aproximación estadística o extraiga de él algún otro concepto, el caso es que lo haré en menos del contexto total del mundo. Por lo tanto, cuando practicamos ciencia … siempre descodificamos una parte de la naturaleza que no está completa. Lo que ocurre es que nos resulta imposible despojarnos, salirnos, de nuestra propia finitud.

De todos modos tal descodificación bien puede conducirnos a buenas leyes. Lo serán siempre y cuando aquello que juzgamos irrelevante no sea en verdad muy relevante. Pero esto no quiere decir que tales buenas leyes vayan a dar una representación conceptual de lo que el mundo es. La razón por la que nuestra representación conceptual del mundo ha sufrido cambios tan enormes en los últimos setenta años es que hemos tenido que llevar los límites de lo relevante cada vez más lejos. Cada vez que lo hacemos, hemos de revisar la totalidad de nuestra representación. Nada puede ayudarnos en la descodificación, hemos de hacerlo igual que cuando inventamos una palabra en el lenguaje humano: en virtud de un acto de pura imaginación. (págs. 70-73)

La naturaleza no es un gigantesco sistema formalizable. Para formalizarlo, hemos de establecer ciertos supuestos que recortan ciertas partes, y hacen que perdamos la conectividad total. Lo que obtenemos en consecuencia es una soberbia metáfora, pero no un sistema capaz de abarcar a la totalidad de la naturaleza. … He intentado mostrar cómo es que cualquiera sea la aproximación, ya sea que lo hagamos con un método estrictamente formal tomado de las matemáticas o siguiendo procedimientos más informales … la conclusión es siempre la misma: ningún sistema formal puede abarcar todas las preguntas que pueden preguntársele.

En otras palabras, cuando digo que este sistema consistirá de oraciones verdaderas, el hecho es que la verdad es el problema. Cuando ya no se distingue entre verdad y falsedad, se puede probar cualquier cosa, pero si se insiste en la verdad y se desea hacerlo en un sistema axiomático, entonces pasa que hay cosas cuya verdad se puede demostrar, pero no dentro de los formalismos del sistema. Y si, en ese caso, forzamos el sistema para introducirlas en él, siempre es posible hallar otra cosa, también verdadera, que habrá que introducir por la fuerza en el sistema de modo que nos enfrentamos a una retrogradación interminable de axiomas que es necesario añadir una y otra vez. (págs. 94 y 95)

Yo soy de la opinión de que todas las exploraciones de este tipo que llevamos a cabo en ciencia son, en el fondo, intentos de mostrar que cuando caemos en una inconsistencia, podemos reordenar el sistema. Cuando el sistema comete una falta, cae en una inconsistencia, la mente humana a diferencia de la máquina, posee la facultad de desechar todo lo que tenía entre manos y ponerse a construir un nuevo sistema axiomático. Así ocurrió con la teoría de la relatividad general respecto del sistema newtoniano. Y no cabe duda de que algo vendrá a ocupar el lugar de la relatividad general. (págs. 100 y 101)

… si la naturaleza está totalmente conectada, entonces hemos de preferir aquellos lenguajes o sistemas que muestran la mayor conectividad en el universo; no porque efectivamente muestren dichas conexiones en la naturaleza sino porque son los que más se aproximan a ellas. (pág. 103)

No existen conceptos científicos permanentes porque no son más que nuestras interpretaciones de los fenómenos naturales. ¿Por qué razón son sólo provisorios? Porque … la parte del mundo que podemos inspeccionar y analizar es siempre finita. Siempre tenemos que decir que el resto del mundo no influye en esta parte, y nunca es cierto. Tan sólo hacemos una invención temporaria que cubre la parte del mundo a la que podemos acceder en ese momento. … Cualquiera sea la explicación que inventemos o la circunstancia de la invención, la explicación es una conexión parcial y su riqueza se deduce de la riqueza de las conexiones que estemos en condiciones de hacer. (págs. 110 y 111)

La ciencia es una tentativa de representar el mundo conocido como un sistema cerrado por medio de un perfecto formalismo. El descubrimiento, la investigación científica es un constante proceso de disidencias por el cual se rompe con los límites impuestos al sistema, se abre el sistema y se lo cierra rápidamente una vez que ya se ha hecho la obra en particular. Cada uno busca que su obra sea, desde luego, el último descubrimiento pero desgraciadamente —prefiero decir, por fortuna— no es así. … Si lo que se quiere es un sistema cerrado … hemos de pensar que el mundo entero ha sido descrito y que todo lo demás no es más que una suerte de bordado sin la menor importancia. … Pues bien, la biología, la física, la química o cualquier otra disciplina no funcionan en absoluto de esta manera.

La ciencia se caracteriza por ser un intento sistemático de establecer un sistema cerrado después del otro, pero cada nuevo descubrimiento fundamental abre una vez más el sistema. El simbolismo del lenguaje resulta ser más rico de lo que se suponía. Nuevas conexiones se descubren y el simbolismo ha de ser ensanchado. Simbolismo, lenguaje, fórmulas científicas, son sinónimos. ¿Qué es lo que los abre? Esa función del cerebro que en realidad no opera como un computador digital.

… el progreso de la ciencia, que no tiene término, surge precisamente del hecho de que podemos hacer una matemática que la máquina no es capaz de realizar. Se puede continuar trabajando para averiguar si el sistema es o no consistente y … cuando se llega a un descubrimiento fundamental … que, en realidad, constituye una inconsistencia del sistema, lo que se hace es reorganizar todo, reorganización que lleva a cabo la imaginación.

El acto de la imaginación consiste en abrir el sistema de tal modo que muestre nuevas conexiones. … cada acto de la imaginación es el descubrimiento de una semejanza entre dos cosas que con anterioridad se pensaba que no tenían nada que ver una con la otra. … Todos los actos de la imaginación … [toman] un sistema cerrado, lo inspeccionan, lo manipulan y entonces encuentran algo que hasta ese momento no había sido incluido en el sistema. Abren el sistema e introducen nuevas semejanzas … Aquellos que imaginan cogen unas partes del universo que hasta entonces no habían sido conectadas y amplían la conectividad total del universo demostrando que lo están. (págs. 121-124)

La evolución se construye por la perpetuación de los errores, contra la segunda ley de la termodinámica, promoviendo el error a la nueva norma de tal modo que la segunda ley actúe ahora sobre un error y dé lugar a un nuevo error. Esto también es central a todos los actos inductivos y de imaginación. A veces nos preguntamos: “¿Por qué un jugador de ajedrez es mejor que otro?”. La respuesta no es que aquel que juega mejor comete menos errores; por el contrario, es fundamental que veamos que quien juega mejor es aquel que comete mayor número de errores, sólo que se trata de errores imaginativos. El mejor jugador es el que concibe alternativas de juego ridículas. … y es que la marca de un gran jugador consiste precisamente en que piensa algo que, de acuerdo con todas las normas conocidas, es un error. Su elección, su movida, no tiene nada que ver … con la que podría hacer una máquina en su lugar.

Por consiguiente, hemos de aceptar el hecho de que todas las invenciones imaginativas son hasta cierto punto errores con respecto a la norma. Nada que no sea este loco juego de disidencias que da lugar a cambios tienen valor. Sin embargo, hay que señalar muy expresamente, que estos errores tienen la peculiaridad de ser capaces de sostenerse y reproducirse a sí mismos.

Tampoco debemos pasar por alto el hecho de que llevamos a cabo toda clase de experimentos y que en muchas ocasiones estamos en un error; las más de las veces, por cierto. Hay más teorías científicas erróneas que correctas y, por supuesto, las primeras no suelen conseguir ser publicadas tan a menudo. Pero, cuidado, nunca se debe confundir el proceso de exposición con el proceso de descubrimiento. se produce el descubrimiento … con sudor y lágrimas … de unas personas que constantemente obtienen la respuesta equivocada. Esta modalidad del trabajo científico sencillamente no puede ser suprimida porque pertenece a la naturaleza de la búsqueda de semejanzas imaginativas. Todo el tiempo buscamos dichas semejanzas y nueve de diez veces no hallamos aquello que buscamos. A ello se debe que se produzcan más malas teorías científicas y malas obras de arte que buenas….

El progreso tiene lugar cuando exploramos nuestros propios errores. La evolución es la consolidación de aquello que en cada caso ha comenzado siendo un error. Hay dos tipos de errores: los que se convierten en verdaderos y los que se convierten en falsos, que son la mayoría. Ambos tipos poseen la peculiaridad de ser el producto de la especulación imaginativa. (págs. 124-126)

Si nos preguntamos cómo es que sabemos hoy más de lo que sabíamos hace diez mil años o diez años atrás, hemos de tener presente que eso es el producto de una aventura que constantemente se reinicia y que consiste en ampliar las fronteras de los sistemas cerrados con la imaginación, incursionar en los espacios abiertos, en unos territorios en los que vamos a cometer errores. Sin embargo, también sabemos que hay unas leyes y unas responsabilidades…. (pág. 127)

Es muy importante que comprendamos este tipo de personalidad [creativa, disidente, inquieta, irreductible, reactiva] puesto que es la que cambia la sociedad. Durante cientos de años hemos sido una sociedad orientada hacia los cambios, y ésta es la gente que actúa como catalizador, como creador o estimulador del cambio.

… No se puede concebir un sistema del mundo si se está totalmente satisfecho con lo que otros nos han dicho acerca de cómo éste funciona. Esta insatisfacción radical compone un tipo de personalidad característico….

Todo esto tiene sentido siempre y cuando se acepte, desde luego, que ni la ciencia, ni el conocimiento o la literatura son empresas acabadas. Ir en busca de la verdad sólo tiene sentido si la verdad aún no ha sido hallada y, si se le entiende como una cosa que se la puede encontrar igual que se encuentra el sombrero o el paraguas, entonces todo esto no significa nada y lo mejor es conseguirse un buen buscador. Pero no es así como se halla la verdad, así no se crea el conocimiento ni se acelera o genera el cambio social. Esa personalidad cuestionante que describo corresponde a nuestra cambiante sociedad sólo porque es un mecanismo auto-correctivo, como un termostato incorporado al sistema. Es aquel que dice: ”Esto no está bien, intentémoslo de otra manera”. La ciencia es, en esencia, una actividad auto-correctiva. Pero lo que es más importante, los científicos son quienes corrigen la representación de un momento en particular y la sustituyen por otra, cumpliendo con una evolución natural hacia la “verdadera” representación del mundo. Por lo que hemos explicado, acerca de la verdad, ya sabemos que jamás lograremos una representación definitiva del mundo. Como he dicho antes, nadie encontrará la verdad de pronto, como si fuese un sombrero o un paraguas perdido.

… La personalidad creativa es siempre aquella que observa el mundo como una entidad sujeta cambios y a sí misma como un instrumento que sirve para ese cambio. De lo contrario, ¿para qué si no se crea? Si, tal como está, el mundo está perfectamente bien, en él no hay lugar para nosotros. La personalidad creativa piensa el mundo como si fuese un tejido de cambios y se considera a sí misma como el agente divino de tales cambios. (págs. 135-137)

Cuando se considera a la verdad (la verdad en detalle) como el cemento de la comunidad científica, se ve de inmediato que es preciso que las gentes se comporten de tal modo que la verdad se manifieste. (pág. 144)

… los demás valores se derivan de la verdad. Están los valores personales, el respeto, la sensibilidad, la tolerancia, sin los cuales la ciencia no podría encararse. Son los valores del ser, los valores del hombre que trabaja por sus propios medios. Y además están los valores comunitarios, los valores del deber ser, la honestidad, la integridad, la dignidad, la autenticidad, que establecen vínculos de unión en el seno de la comunidad científica. (pág. 146)

Vivimos en un momento de la historia en el que la ética científica todo lo penetra. Algo nos dice que podemos creer en lo que leemos, que está en un artículo científico, que no es una vulgar propaganda de una secta religiosa sino una opinión científica aparecida en una publicación seria. Por el contrario si este mismo comentario hubiese venido de la agencia de una secta fanática, no hubiéramos creído en él a menos de pecar de incautos. (pág. 148)

Todos sabemos también que los servicios públicos suelen transformarse rápidamente en los guardianes del Estado, fenómeno que no es específico de los EE. UU. Sin embargo, encuentro que en Estados Unidos se da una situación muy difícil debido a la cantidad de dinero que el gobierno destina a la investigación científica. Quien no se ajuste a las necesidades y deseos del gobierno en una época y un momento determinado con el correr de los años se encontrará en una difícil situación. (pág. 150)

Yo tengo un único principio político personal: asegúrate que todos dicen la verdad todo el tiempo y adviérteles cuando no lo hacen. … Por cierto, para mí está claro que uno de los deberes del intelectual es mantener la más completa integridad moral. (pág. 151)

[Imagen: Portada de Philosophiae naturalis principia mathematica (1687)]

Jayant Narlikar & Geoffrey Burbidge: lecciones epistemológicas

Armando Páez | 9 de julio de 2023 | Artículos, etc.

“Hace diez mil o veinte mil millones de años, sucedió algo, la Gran Explosión (big bang), el acontecimiento que inició nuestro universo”, nos dice el astrónomo y astrofísico Carl Sagan al comenzar el capítulo XI (El filo de la eternidad) en Cosmos (Planeta, 1982 [1980]), una de las obras de divulgación científica, y particularmente sobre astronomía, más leída. La teoría de la gran explosión se construye a partir de la expansión del universo, que se deduce por el desplazamiento hacia el rojo de las galaxias, esto es, la luz recibida de ellas muestra longitudes de onda más largas, lo que hace pensar que se están alejando.

Ahora bien, en ese mismo capítulo Sagan indica que algunos astrónomos cuestionan esto, “quizás no todo sea correcto”, señalando los “casos enigmáticos e inquietantes” registrados por Halton Arp (Atlas of peculiar galaxies, 1966), en donde, por ejemplo, “un par de galaxias, que aparentemente están asociadas de modo físico, tienen desplazamientos hacia el rojo muy diferentes”. Después de resumir algunas posibles explicaciones, Sagan concluye que “En todo caso algo muy extraño está pasando en las profundidades del espacio” (págs. 255 y 256).

Sagan colaboró con un artículo sobre el origen de la vida en la Tierra y la posibilidad de que exista en otros planetas en un número que El Correo de la Unesco dedicó a la “Historia del universo”, publicado en septiembre de 1984. En él, el astrofísico y divulgador de la ciencia John Gribbin presentó la teoría del Big Bang. Lo interesante es que los editores incluyeron, a contracorriente, un artículo del astrofísico Jayant Narlikar, donde plantea, retomando la teoría del estado estacionario, elaborada en 1948 por el físico Hermann Bondi y los astrofísicos Thomas Gold y Fred Hoyle, superada supuestamente a partir de la segunda mitad de la década 1960, que el Big Bang es una especulación teórica: “el problema cosmológico está lejos de haber sido resuelto” (pág. 15).

Sorprende esta inclusión, ya que como apuntó Hoyle en el libro Steady-state cosmology re-visited (University College Cardiff Press, 1980), “Los astrónomos fueron uniformemente muy hostiles a la teoría” (pág. 10). Cabe indicar que su trabajo científico fue rechazado varios años. De hecho, Arp también fue marginado por criticar la teoría del Big Bang (le impidieron acceder a telescopios).

Así, el astrofísico Stephen Hawking en Historia del tiempo (Crítica, 1988) afirmó, cerrando el debate, que “hoy en día, casi todo el mundo supone que el universo comenzó con una singularidad como la del big bang” (pág. 78). Singularidad que es un factor central en la crítica a la idea de la gran explosión. Resistiendo a todo, convencido de sus estudios y observaciones, el prolífico Hoyle publicó con el físico Geoffrey Burbidge & Narlikar A different approach to cosmology (Cambridge University Press, 2000).

A pesar de la seriedad con la que se invita a discutir el tema, Gribbin en Biografía del universo (Crítica, 2011 [2007]) no comenta la teoría del ahora denominado estado cuasi-estacionario, como tampoco lo hace Hawking en El gran diseño (Crítica, 2010) y el astrónomo David Hughes y colaboradores en El libro de la astronomía (Dorling Kindersley, 2017), por mencionar tres libros de divulgación que tratan o comentan el problema cosmológico.

Con la intención de exponer sus ideas a un público más amplio, Narlikar & Burbidge publicaron Facts and speculations in cosmology (Cambridge University Press, 2008), libro que, como ellos mismos indican, fue bien recibido por astrónomos y físicos, pero no por cosmólogos convencionales. Su modelo predice: “un universo cíclico sin principio. No pretendemos que sea perfecto, pero ciertamente es lo suficientemente bueno como para ser comparado con el modelo estándar. En la actualidad sólo se menciona raramente debido a la exageración asociada con el Big Bang” (pág. 12). Cabe añadir que la obra de Arp es destacada en su argumentación. Los primeros hallazgos del telescopio espacial James Webb ya obligan a revisar la idea de la gran explosión.

La exageración en relación con un modelo que intenta explicar algo tan complejo como el origen del universo y el rechazo con acciones radicales hacia otro, hace evidente que el problema cosmológico es, además de tecnológico, fundamentalmente epistemológico y sociológico (al igual que el “problema” climático). Al reflexionar sobre la actividad científica y particularmente sobre lo que acontece con la cosmología, Narlikar & Burbidge nos dan lecciones epistemológicas, que resumo y traduzco a continuación.

Una hipótesis errónea inevitablemente encuentra alguna evidencia fáctica que va en su contra. Pero, en lugar de abandonar la hipótesis, un creyente fuerte se siente tentado a inventar una hipótesis adicional para ayudar a hacer frente al hecho discordante. Este proceso no termina aquí. A menudo, a medida que se acumulan más y más pruebas fácticas, los partidarios de la hipótesis equivocada agregan suposiciones adicionales no probadas para sostenerla contra los hechos discordantes. En la mayoría de los casos, toda la estructura se vuelve pesada y eventualmente colapsa. (págs. 9 y 10)

Una hipótesis científica debe ser comprobable y, en principio, refutable. Es decir, debe haber una forma de verificar si las predicciones hechas por la hipótesis son correctas. Si se hace una predicción y se comprueba que es correcta, la hipótesis gana un punto hacia la credibilidad. Sin embargo, ¡nunca puede pretender ser completamente cierta! Siempre está en libertad condicional y tiene que estar lista para otra prueba, quizás más sofisticada, en el futuro. Quién sabe, puede haber una prueba en la que falle. En ese caso, tenemos que modificarla en un paradigma mejor o reemplazarla por otro. (págs. 10 y 11)

Pero tan arraigadas estaban las ideas aristotélicas en la India en los siglos V al VIII que eruditos distinguidos que veneraban a Aryabhata en otros aspectos ignoraron este argumento [la rotación de la Tierra en su propio eje], o trataron de reinterpretarlo de una manera que no entrara en conflicto con la hipótesis de la ‘Tierra fija’. (pág. 16)

En 1609 el telescopio acababa de ser inventado y mientras que los militares encontraron un uso inmediato para ver las fuerzas enemigas, también lo hizo Galileo para observar objetos cósmicos distantes. Aquí también sus descubrimientos con el nuevo artefacto no fueron populares, ya que no parecían encajar con el dogma entonces común. … Así que los intelectuales se alejaron del telescopio que consideraban nada más que magia y brujería. (págs. 17, 18 y 20)

Los telescopios, por grandes y sofisticados que sean, tienen sus límites en la capacidad de observación. Cerca de estos límites, su fiabilidad se vuelve cada vez más cuestionable. Lo mismo se aplica a las teorías físicas, probadas bajo una gama específica de circunstancias, que luego son extrapoladas mucho más allá de esos límites por teóricos entusiastas (¡y aventureros!). Las teorías de la gravedad de Newton y Einstein se han aplicado mucho más allá del rango de su verificación física real….

Por supuesto, los científicos son conscientes de que las extrapolaciones más allá del rango probado, ya sea en observación o en teoría, llevan su bagaje de especulación. De hecho, es a través de la especulación audaz que la ciencia avanza. … Pero lo que parece ser una especulación hoy bien puede ser probada por una tecnología del futuro. A través de tales pruebas, el siguiente avance podría hacerse.

Sin embargo, lo que a menudo no se comprende es que no todas las especulaciones se confirman como hechos, y hasta tal reivindicación, las extrapolaciones de hoy no son más que especulaciones. Es cuando los astrónomos interpretan datos que se encuentran cerca del límite de su capacidad instrumental que pisan áreas grises donde pueden surgir controversias. Del mismo modo, probar teorías físicas más allá de su rango existente puede estar plagado de problemas de interpretación.

… se puede decir que las controversias son indicativas de la salud de la materia. Es cuando se suprimen las controversias, como sucedió con Copérnico y Galileo, que uno debe comenzar a dudar si todo está bien con el tema. (pág. 47)

Cada hito de progreso condujo a la destrucción de una creencia apreciada por la mayoría no sólo de la población humana, sino también de su componente intelectual. (pág. 56)

… como las otras creencias mayoritarias, esta [la Vía Láctea es el centro del universo] también encontró su Waterloo en los campos de la observación.

Las controversias pueden servir como un nuevo estímulo para nuevas observaciones, a menudo yendo a mayores niveles de sofisticación para resolver la cuestión en debate. … La opinión mayoritaria … comenzó a recibir más desafíos a medida que la nueva información comenzó a estar disponible a través de telescopios más grandes y mejores instrumentos para recopilar datos. (pág. 60)

Cuando [Alexander] Friedmann abandonó la suposición de un universo estático, descubrió que podía obtener soluciones de las ecuaciones de Einstein. En particular, podía obtener soluciones en las que el universo se expande….

‘En retrospectiva’ es correcto, porque cuando Friedmann envió su artículo matemático a Einstein para obtener comentarios, no recibió del gran hombre una palmadita alentadora en el hombro. Porque Einstein en ese momento no veía la relevancia del modelo de Friedmann para la realidad. En 1922 los astrónomos todavía creían en un universo estático, por lo que no se podía culpar a Einstein por tratar los modelos de Friedmann como el tipo de curiosidades abstractas en las que se deleitan los matemáticos. (págs. 98 y 100)

… hay muchos casos en los que no se reconoce debidamente el origen y el creador de una idea novedosa o al descubridor de un nuevo hecho, porque sucedió anticipadamente cuando el mundo científico no estaba preparado para ello, o simplemente por falta de canales de comunicación adecuados que divulgaran nuevos hechos e ideas entre los científicos. (págs. 102 y 103)

El [principio cosmológico] establece que en cualquier época cósmica dada el universo se observa homogéneo e isótropo. … Tenga en cuenta que Newton, Einstein, de Sitter, Friedmann y Lamaître estaban usando estas suposiciones sin declararlas explícitamente. (págs. 103 y 104)

La ventaja de un modelo matemático es que nos permite hacer predicciones específicas. Algunas de estas pueden ser probadas por observaciones. Si las observaciones las confirman, bien y bueno; seguimos confiando en el modelo. Si las predicciones fallan, entonces tenemos que volver a la mesa de dibujo. O el modelo original es superficialmente incorrecto y puede ser arreglado por la cirugía estética, o tenemos que abandonarlo por completo y buscar un nuevo modelo. (pág. 104)

… los antecedentes de las propuestas actuales para construir telescopios y otros instrumentos científicos. Para que la propuesta avance, los científicos investigadores interesados tienen que describir claramente lo que esperan encontrar con el telescopio. La propuesta es aceptada si la expectativa se considera razonable. … Y cuando el telescopio se hace y se pone en uso, los investigadores tienen que justificar con resultados que sus expectativas eran correctas. Este enfoque de la financiación de la ciencia hace que sea difícil descubrir resultados inesperados, resultados del tipo que han proporcionado nuevas direcciones para el crecimiento futuro. (págs. 110 y 111)

Sin embargo, la idea de un comienzo y la evolución del universo a medida que se expande era atractiva para muchas personas, al menos porque hay similitudes con las ideas de la creación representadas en la Biblia y en la cultura occidental en general. (pág. 120)

Muchos científicos no son turbados por el hecho de que tal época [‘El big bang’, cuando las propiedades físicas del universo eran indescriptibles] aparezca en su teoría. Para ellos, esta época sugiere un evento que va más allá de la investigación científica. Para algunos de ellos, criados en una cultura en la que la religión predominante sugiere un acto divino de creación, este es el punto de encuentro entre la ciencia y la religión. Visto desapasionadamente, aplicando el mismo criterio que los científicos aplican a sus teorías en otras ramas de la ciencia, la aparición de tal singularidad es una indicación de que el marco teórico que describe el universo es defectuoso. (págs. 121 y 122)

Como Hermann Bondi se esforzó por enfatizar, la teoría del estado estacionario satisfizo el criterio de Karl Popper de cómo debería ser una teoría física. La teoría debe hacer predicciones que en principio pueden ser probadas y refutadas. La teoría del estado estacionario hizo predicciones definitivas y esto la hizo vulnerable a las pruebas observacionales. (pág. 128)

Los tres conceptos [de la teoría cosmológica de Hoyle-Narlikar] llegaron antes de su tiempo, fueron opuestos en ese momento, pero más tarde se convirtieron en parte del pensamiento dominante. (págs. 131 y 132)

A pesar de su pretensión de objetividad, la mayoría de los científicos están influenciados sutilmente en su pensamiento por su trasfondo cultural. Dado que, en el siglo XX, el desarrollo que hemos estado describiendo tuvo lugar principalmente en el mundo judeocristiano, estas religiones tuvieron sus efectos en el pensamiento cosmológico.

No hay muchos de nosotros, aparentemente, que podamos mantener su fe aparte de su ciencia….

Sin embargo, en el área de la ciencia, no es el prejuicio cultural lo que debe prevalecer, sino más bien cuáles son los hechos. (pág. 136)

Hasta aproximadamente 1925 los astrónomos asumieron que el Sol estaba compuesto principalmente de elementos pesados como el hierro. Pero una joven estudiante graduada inglesa, Cecilia Payne … hizo el primer análisis del espectro del Sol. Ella fue la primera en utilizar los nuevos métodos de mecánica cuántica. En su tesis, publicada en 1925, llegó a la sorprendente conclusión de que el elemento más abundante era el hidrógeno y no el hierro. Durante algunos años este resultado no fue aceptado por los dos principales teóricos de la astrofísica, Sir Arthur Eddington en Cambridge, Inglaterra, y Henry Norris Russell en Princeton en los Estados Unidos. … En su tesis publicada, aparentemente estaba tan avergonzada por este resultado, que declaró en la conclusión que se dio cuenta que el resultado debía ser incorrecto, pero no pudo ver cómo.

Pero, por supuesto, ella tenía razón. (págs. 156 y 157)

Todas las observaciones realizadas desde entonces han sido diseñadas para probar varias ideas teóricas, todas asociadas con la opinión de que la radiación ha surgido en una explosión inicial. Este es un enfoque desafortunado, ya que ninguno de los observadores del proyecto considera la posibilidad de que pueden estar equivocados, como debe ser el caso si no hubo comienzo. Por lo tanto, todos analizan sus datos para tratar de ajustarse a su escenario teórico, y en caso de duda nunca consideran la posibilidad de que un enfoque muy diferente puede ser digno de estudio. (pág. 182)

Pero este es un ejemplo clásico del pensamiento cosmológico moderno. Dado que en el escenario big bang es imposible hacer galaxias sin invocar la premisa de la materia no bariónica, simplemente se argumenta que debe estar allí. La posibilidad de que toda la teoría esté equivocada nunca se considera. (pág. 183)

La ciencia concede gran importancia a la repetibilidad de los experimentos. Sólo si un experimento se realiza varias veces bajo condiciones controladas y se observa que sus resultados son consistentes con la predicción teórica, los científicos pueden confiar en la teoría. (pág. 185)

… en la ciencia, una teoría sólo gana credibilidad pasando algunas pruebas experimentales cruciales…. (pág. 191)

Se crea la impresión de que con una GUT [gran teoría unificada] a la vuelta de la esquina y los detalles del universo primitivo bien entendidos, el ‘fin de la física’ no está muy lejos. Exploraremos esta creencia y algunas de sus consecuencias…. (pág. 193)

Siempre que haya un conflicto entre una ley bien establecida y las observaciones, se sugieren dos posibles cursos de acción:
I. Reexaminar las observaciones en caso de que se haya perdido algo crucial.
II. Cambiar la ley por algo más profundo y sutil.

La última opción requiere un replanteamiento fundamental y generalmente se pospone como último recurso, especialmente si la ley o paradigma existente ha servido bien hasta esta discrepancia particular. (pág. 213)

… la interpretación de las fluctuaciones del fondo cósmico de microondas también se basa en una serie de suposiciones, ninguna de ellas basada en hechos directos, sino en extrapolaciones no probadas de teorías conocidas. De hecho, a pesar de las afirmaciones hechas por los cosmólogos del big bang, de que han llegado a un consenso sobre cómo es el universo y que tienen sus parámetros determinados con precisión, vemos que toda su fachada descansa menos en hechos directos que en una cadena de hipótesis que recuerdan a los epiciclos que los griegos habían construido para apoyar su teoría de los movimientos planetarios.

Dada esta historia de la cosmología estándar del big bang, y su actual bolsa de especulaciones, creemos que ciertamente no hay motivos firmes para suponer que proporciona una explicación objetiva del universo real. Bien puede resultar que todos los elementos especulativos de hoy se vean confirmados por los hechos en una etapa posterior. Si eso sucede, podemos dar pleno apoyo a esta cosmología. Hasta entonces, sin embargo, un escéptico puede estar justificado en pensar que la verdad puede estar en otra parte. (pág. 225)

Pero en la ciencia, la credibilidad de un resultado se basa en que se realicen más y más experimentos para demostrar su verdad. (pág. 228)

Si bien creemos que la hipótesis del universo en expansión es correcta, también creemos que hay algunos objetos con desplazamientos al rojo anómalos. Por lo tanto, consideramos que la táctica de ignorar estos fenómenos es imprudente. Ha habido casos en el pasado en los que las nuevas observaciones no encajaban dentro del marco aceptado y, en última instancia, forzaron a los científicos a nuevas ideas. Estas nuevas ideas condujeron a un crecimiento saludable en el tema. … La desviación radical de conceptos bien aceptados tuvo que ser admitida en la física para dar paso a estos fenómenos aparentemente anómalos. (págs. 250 y 251)

Por supuesto, en un sistema de revisión por pares, uno tiene como objetivo elegir observaciones buenas y emocionantes y rechazar todas aquellas que están de mal humor o no están bien pensadas. Pero cuando se trata de rechazar una propuesta de un observador experimentado, simplemente porque no tiene sentido de acuerdo con la creencia popular, uno debe preocuparse por cómo se harán hallazgos nuevos e inesperados. La astronomía, de hecho, toda la ciencia ha florecido debido a hallazgos inesperados que no se ajustaban al paradigma corriente. En esencia, todo esto se reduce al hecho de que nuestros mejores instrumentos se utilizarán sólo para observar lo que se espera que se observe. (pág. 262)

Hay una máxima que los científicos siguen, y que ha demostrado ser útil en el progreso de la ciencia: No confíes en una teoría que no tenga observación que la apoye. La actitud de los cosmólogos convencionales hacia estos resultados anómalos en su puerta parece ser exactamente la opuesta: No confíe en una observación que no tenga teoría que la explique. (pág. 272)

En cualquier buen experimento científico casi siempre hay alguien que es muy escéptico de la teoría y le gustaría mucho demostrar que está equivocada. [De manera opuesta] cuando se encuentra algo que no se espera, la tendencia ha sido invocar un nuevo parámetro que puede incorporarse a la teoría … Con este enfoque, ninguna observación puede refutar el marco básico de la teoría. La posibilidad de que una explicación muy diferente pueda ajustarse a los datos igualmente bien, por supuesto, no se considera. (pág. 276)

Sin duda, la mayor dificultad con este modelo [cosmología de estado cuasi-estacionario] se debe al hecho de que muy pocos cosmólogos profesionales lo conocen, y muy pocos trabajan en él en una era en la que toda la publicidad está del otro lado. (pág. 279)

[Imagen: Andreas Cellarius (1660)]